Desde hoy dinero para miniintentos
Carlos Menem, con Octavio Frigerio y Jesús González como ejecutores, planeaba miniemprendimientos para sustituir los "planes". Iba a combinar plantaciones de soja con transgénicos para dar trabajo y alimentar a carenciados disminuyendo el aporte en dinero. Hoy Néstor Kirchner intenta otra variante. Da poco dinero, 500, 1.000 o 2.000 pesos sin control. En realidad es otra forma de aporte a los piqueteros del Gran Buenos Aires que ya tienen planes de este tipo y quizá se logre más en el interior. Es una apuesta riesgosa a desperdiciar dinero del Estado. Las reales fuentes de trabajo en todo país moderno viene por el lado de crear empresas serias y consolidar y expandir las existentes. Pero este gobierno, insólitamente odia al mundo de las empresas. Difícil que hoy el problema del desempleo se vaya a solucionar por este camino de miniintentos.
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• Aspiración
Pondrán en marcha el Manos a la Obra en los 500 municipios más pobres donde reside 85% de la población indigente y pobre.
En este contexto no escapa la sutil advertencia que habría recibido la ministra Kirchner por parte de la ex primera dama Chiche Duhalde. La encargada de acercar el mensaje habría sido Graciela Camaño, quien se ocupó de comunicarle a la hermana del Presidente que en el riñón del PJ bonaerense miran con preocupación el incremento que, en sólo 60 días, habrían tenido los planes Jefas y Jefes de Hogar dispuesto por el ministro de Trabajo, Carlos Tomada.
Cabe recordar que esos planes reemplazaron a los Trabajar creados durante la gestión de Carlos Menem para paliar el desempleo y que llegaron a representar aproximadamente unos cuantos cientos de miles de beneficiarios. Estos planes fueron monitoreados por el Banco Mundial, que ayudó a financiar el subsidio que entregaba el Estado a personas que habían perdido su empleo.
• Riesgo
Continuar insistiendo con este tipo de asistencialismo en lugar de recrear una atmósfera de negocios que incentive la inversión y la creación de puestos de trabajo, conlleva también un gran riesgo para las finanzas públicas. Todas estas personas que reciben el subsidio están fuera de la cobertura de la seguridad social. O sea, no tendrán acceso a ningún beneficio previsional, ya sea jubilación o pensión. Tampoco coberturade obra social y menos de accidentes de trabajo.
El riesgo es que en el futuro el Estado deberá hacerse cargo de esta población y brindarle algún tipo de asistencia, aunque sea una jubilación mínima. Por ende, salvo que las arcas públicas estén en una excelente situación superavitaria, algo milagroso teniendo en cuenta el comportamiento del fisco en los últimos años, no habrá más remedio que recurrir a un aumento de impuestos para financiar este potencial millonario gasto social en el futuro mediato.
Según datos del INDEC, de los 8,7 millones de asalariados ocupados, cerca de 10% son beneficiarios de planes sociales que realizan una actividad laboral. Precisamente estas personas que reciben el subsidio no tienen seguridad social alguna.



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