Bastourre: "No está dada la necesidad de volver a los mercados en el corto plazo"

Economía

El funcionario se mostró satisfecho con la gestión de Economía en la reestructuración de la deuda. Dice que la tasa debe ganarle a la inflación.

A pesar de ser una de las semanas más intensas en materia financiera del año, los pasillos del Ministerio de Economía están vacíos por la pandemia, una postal inusual para un edificio con mucho movimiento. Diego Bastourre, secretario de Finanzas de Martín Guzmán, fue uno de los que integró el equipo que consiguió la reestructuración de la deuda. A un día del anuncio del 99% de aceptación del canje internacional y a horas del cierre del plazo temprano de aceptación del canje local, el funcionario recibió a Ámbito en sus oficinas para hacer un primer balance de los resultados.

Periodista: ¿Qué evaluación hacen del resultado del canje externo?

Diego Bastourre: El problema está resuelto. La lectura nuestra es positiva. Entendemos la lectura en términos de un proceso, que empezó el 10 de diciembre y atravesó varias etapas. Teníamos claro cuál era el lineamiento y el objetivo. Hubo momentos más tensos que otros pero siempre tuvimos la tranquilidad de cuál era la meta.

P.: ¿Qué pasó con el 1% que quedó afuera?

D.B.: Hablamos de un universo de deuda total que estaba en el orden de los u$s66.185 millones, que es el número final de la operación. Al 63% de ese total lo tomó la administración anterior. El total reestructurado representa a su vez un 20% de la deuda pública, aunque es uno de los perímetros más complejos por las particularidades que tiene la legislación externa. La complejidad también se ve en la combinación de dos indentures, con límites distintos respecto de la cláusula de acción colectiva. Límites que son muy exigentes en el caso del Indenture 2005, sobre todo cuando las series son chicas porque tiene a complejizar llegar a las mayorías. La participación por Indenture fue del 88% en el tramo de 2005 y del 97% en el tramo del 2016. Ese 88% que alcanzamos en el Indenture 2005 significa que a nivel agregado llegamos a las mayorías. Ahora, había una parte de tenedores al que la fuerza de venta se le complica llegar (porque no llama a quien tiene 10.000 o 15.000 dólares) y que no podía votar por una cuestión la forma en la que nosotros diseñamos esta propuesta, que fue exclusivamente con una registración frente a la SEC. Nosotros no registramos esta oferta en Europa y eso impide que los minoristas europeos puedan participar. En Europa, para registrar una oferta tenés que decirle a las autoridades europeas qué es lo que vas a vender. Entonces no podríamos haber hecho lo que hicimos que fue ir negociando con los acreedores y llegar a un diseño que finalmente fue consensuado con la contraparte. O por lo menos con los comités, que son los que tienen la voz más fuerte. Ese proceso en Europa hubiera sido imposible. Esa es la historia de esas dos series, que son del canje 2010. De todas formas alcanzamos el 60,5% de participación en una de ellas (Bonos Par tipo 2 y 3 en euros ley Londres con una serie de u$s1438 millones) y el 62,27% en otra (Bonos Par tipo 2 y 3 en dólares Ley New York, serie con outstanding de 95 millones). El remanente es de u$s653 millones.

P.: Mientras se define la estrategia con esos bonos, ¿analizan pagarlos?

D.B.: Estamos trabajando. Primero necesitamos hacer el settlement de la operación. Esperamos a ver cuál es la reacción, porque hay ver si alguno de estos tenedores se contacta. Obviamente nosotros teníamos estos datos. Estas dos series venían muy bien en los informes preliminares, pero sobre el final se estancaron. ¿Por qué pasó eso? Porque los fondos minoristas, en general, tienen períodos de aceptación más temprano porque los custodios les piden antes la participación. Estas series se estancaron dos días antes de la finalización del canje y ya nos daba la impresión de que los minoristas no entraban. Las otras series donde estaban los grandes fondos seguían creciendo, de hecho, crecieron hasta último momento porque mandaron órdenes hasta el viernes pasado.

P.: ¿Cómo juega la cláusula RUFO en la resolución que están evaluando?

D.B.: Cualquier solución que evaluemos va a tener que tener en cuenta que hay una cláusula RUFO. No pensamos que la oferta no fue suficiente sino que, como no registramos la oferta frente a Europa, estos acreedores se vieron frente a la imposibilidad de votar. Nadie manifestó una negativa. No es que alguien dijo que no entraba porque la propuesta no le gustaba. Es alguien que, entendemos, no ha podido manifestarse.

P.: ¿Esa solución deberá esperarse antes de fin de este mes, cuando hay que volver a pagar?

D.B.: Vamos a trabajar en entender la problemática. Pero ese universo de tenedores es más chico que las deudas que todavía no están terminadas de resolver del canje 2005. De la deuda holdout de los canjes 2005 y 2010, que la administración nacional supuestamente solucionó, un 20% nunca se solucionó. Y eso representa aproximadamente u$s 1200 millones que todavía están en litigio. Para que nos demos una idea del orden de magnitud. El 1% remanente son u$s653 millones. Hacer eje en esas series no es...Me parece bien aclararlo pero no es el núcleo de la operación.

P.: ¿Cómo queda la estructura de deuda después del canje?

D.B.: Se va a simplificar mucho la estructura, porque teníamos 29 series. 27 fueron completamente reestructuradas y las vamos a reemplazar por 12 instrumentos: cinco bonos en dólares y cinco en euros más los respectivos euros y dólares 2029 para los intereses corridos. Otro elemento estructural es que, de una deuda que estaba un 69% compuesta en dólares, un 30% en euros y un 1% en francos suizos, vamos a pasar a tener una deuda 96% en dólares y 4% en euros. Esto es porque los acreedores privilegiaron la liquidez. Los bonos en dólares van a ser híper líquidos, tanto el 2030 como el 2035. Incluso el bono más largo también va a ser líquido. Algo que nos parece simbólico es que vamos a canjear la deuda pagando el 19,4% de la comisión que pagó el gobierno anterior para tomarla. Por la deuda que estamos reestructurando hoy, vamos a pagar 2,8 centavos por cada 100 dólares reestructurados. Eso es casi 80% menos de lo que costó contraerla. Creo que eso es un poco el resumen de cuál ha sido la impronta de la gestión del ministro.

P.: ¿Cómo piensa que va a convivir el esquema de tasas teniendo en cuenta que los futuros del dólar están por encima del 40%, las últimas letras cortas por debajo del 30% y Leliq en 38%?

D.B.: Lo que nos interesa es que el financiamiento en pesos sea genuino pero que vaya acompañado de tasas sostenibles. Vamos evaluando de una manera bastante pragmática cuáles son las posibilidades y las ventanas de liquidez. Para los títulos públicos en pesos hay bastantes oscilaciones de precio en esos títulos. En la última licitación vimos que las paridades de los títulos cortos estaban muy bajas y las paridades de los títulos más largos estaban un poco más arriba. Y dijimos: vamos a hacer algo bien práctico, vamos a tomar CER pero corto, convalidando menos de un 1% de tasa. Es dinámico. Vamos evaluando la situación del mercado y vemos dónde podemos colocar. La prioridad es que las tasas sean sostenibles, compatibles con tasas reales de interés, circunstancialmente un poco más o un poco menos por arriba, pero sí acompañar tasas de retorno positivo.

P.: ¿Cómo juega el tipo de cambio y el apetito dolarizador de los inversores locales?

D.B.: En un contexto de regulaciones cambiarias como el vigente, que las posibilidades de arbitraje son algunas de ellas son más limitadas, eso juega pero no de la misma manera que jugaría en un escenario con la movilidad completa. La cuenta clásica del carry trade asume que te pasás de un lado a otro con completa flexibilidad independientemente de los volúmenes. Como eso hoy no ocurre, esas posibilidades de arbitraje inciden pero no terminan ocurriendo. Cuando tenés esta situación de restricciones cambiarias los mercados tienden a segmentarse, por lo que los arbitrajes son menos claros, menos nítidos. Tenemos eso siempre en consideración. Si el paradigma fuera otro respecto de las regulaciones cambiarias, habría que tener otro paradigma respecto de las relaciones de riesgo retorno de los instrumentos en pesos y en dólares. Hoy esos instrumentos no se arbitran de la misma manera.

P.: ¿En la consideración de la tasa de retorno positiva inciden las expectativas de devaluación?

D.B.: La tasa de retorno positiva de un instrumento en pesos tiene que ser contra una canasta de bienes en pesos. Si el instrumento fuera en dólares habría que definir cuál es el benchmark de inflación mundial o lo que sea que quieras poner para decidir en qué sentido es una tasa positiva una tasa en dólares. Las tasas en pesos positivas son las que están por encima de las expectativas de inflación.

P.: ¿Cuáles son los lineamientos generales del programa financiero del Presupuesto 2021?

D.B.: Básicamente los lineamientos que nos dejan las dos reestructuras que estamos realizando en este momento y lo que vino pasando en el desarrollo del mercado de capitales local. Vamos a tener un 2021 muy alivianado y descomprimido a raíz de los vencimientos que estamos reestructurando, porque el cupón de todos los instrumentos en dólares va a ser de 0,125%. Después está la parte del financiamiento oficial, los dólares de los organismos multilaterales y la parte financiera de los ingresos y gastos en pesos.

P.: Hubo mucha conversación sobre cómo se va a financiar el déficit de 4,5%...

D.B.: Seguramente es uno de los datos que van a ser anunciados a la brevedad cuando se anuncie ese envío.

P.: ¿Es una alternativa que analiza esta administración volver a los mercados internacionales antes de que termine este período de gobierno?

D.B.: Nosotros hemos obtenido un alivio sustantivo, que se concentra fuertemente en dos aspectos: un alivio muy de largo plazo vinculado a la reducción drástica de los cupones y un alivio de corto plazo, que son u$s42.000 millones en el período 2020-2024. Eso nos deja mucho espacio para no depender del acceso al mercado. Entendemos que no está dada la necesidad de un reacceso a los mercados en el corto plazo y entiendo que el corto plazo incluye por lo menos hasta el año 2024, que es cuando se empieza a pagar capital en el primero de los bonos. Los países normales tienden a refinanciar las amortizaciones de capital y no pagarlas en efectivo, eso será un tema de la administración que esté en ese momento.

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