El Gobierno hizo pública ayer la propuesta que realizará hoy de manera formal a los bonistas privados para reestructurar la deuda. Fue el ministro de Economía, Martín Guzmán, quien, en líneas generales, detalló que se intentará cambiar la estructura de la deuda, con un período de gracia de tres años (para empezar a pagar a partir de 2023), a una tasa de interés del 0,5% (que irían creciendo, pero hasta niveles “sostenibles”), con una quita de capital de u$s3.600 millones (5,4% sobre el stock adeudado) y una reducción de pago de los intereses de u$s37.900 millones (equivalente a una quita del 62%).
“Hay consenso de que hoy la Argentina no puede pagar nada. No sólo hoy no puede pagar nada, sino que durante ciertos años no podrá pagar nada”, resumió Guzmán al comienzo de su exposición, luego de referirse a las conversaciones previas que mantuvo tanto con personal técnico del Fondo Monetario Internacional como con el resto de los acreedores, en la búsqueda de lo que llamó un “criterio de sostenibilidad”. “A lo largo de este proceso hemos publicado un cronograma de acciones con el objetivo de dar previsibilidad a los bonistas sobre el proceso a seguir. En estas conversaciones aún no se ha llegado a un entendimiento entre la Argentina y los bonistas sobre qué es sostenible. Lo que la Argentina propone es algo que es consistente con lo que consideramos un marco macroeconómico sostenible y también con lo que el FMI considera sostenible”, agregó Guzmán antes de pasar a detallar la propuesta.
El primer punto al que se refirió fue el período de gracia. “Proponemos cambiar la estructura de bonos, de la deuda que la Argentina tiene actualmente, por otra que implique un período de gracia de tres años. La Argentina no pagaría nada durante 2020, 2021 y 2022. Empezaría a pagar en 2023 un cupón promedio, a una tasa de interés del 0,5%, y esas tasas irían creciendo pero hasta niveles sostenibles”.
El ministro resaltó que el interés promedio que pagaría el país bajo dicha propuesta es del 2,33%. “Hemos tratado de entender lo mejor posible las preferencias de los acreedores en función de la información que ellos nos han dado y la propuesta conlleva una mayor reducción de intereses que de capital. En concreto, es una reducción de capital de u$s3.600 millones que equivale a un quita del 5,4% sobre el stock adeudado. Y una reducción de pago de intereses de u$s37.900 millones que equivale a una quita de intereses del 62%”, detalló.
Guzmán resaltó también que los bonistas tendrán veinte días desde el lanzamiento formal de la oferta para emitir su respuesta: “Es un periodo suficiente para que nuestros acreedores puedan tomar decisiones y es un período en el cual entendemos que va a haber gente jugando muy fuerte. Aquí hay muchos intereses en juego y las voces de nuestros acreedores, que obviamente buscan que Argentina pague más de lo que puede pagar, van a estar resonando”.
Finalmente, Guzmán se refirió a la deuda con el Fondo: “Está claro que tenemos una situación de deuda que no podemos enfrentar con el FMI y continuaremos trabajando de forma constructiva para tener un nuevo programa que implique que la Argentina no tenga que hacer ningún desembolso de pagos de lo adeudado al FMI en los próximos tres años”.
Argumentos
Dentro de la presentación de la propuesta de reestructuración elaborada por el Ministerio de Economía, se hizo mención de la situación actual de la deuda externa y por qué se tornó “insostenible”: entre otras cuestiones, se mencionó la “reducida capacidad de ajuste fiscal dado el esfuerzo soportado por la sociedad para bajar el Gasto Primario, situación que se agrava por el deterioro de la situación social a fines de 2019 y la crisis sanitaria por el Covid-19”.
Es por eso que, según detalló la cartera, con la extensión de plazos y el período de gracia, “la nueva estructura de deuda debe aliviar considerablemente los vencimientos en moneda extranjera en el corto plazo para que el país pueda recuperar una senda de crecimiento sostenible”. La significativa disminución en las tasas de interés apunta a “reducir los servicios de deuda en el largo plazo y bajar los costos de refinanciación”, mientras que la quita del capital adeudado ayuda a “garantizar solvencia”. En ese sentido, remarcó que hay a reestructurar “21 bonos elegibles, en moneda y bajo legislación extranjera, por un stock total de u$s66.238 millones.
Finalmente, desde Hacienda detallaron qué podría hacerse en el país con el potencial ahorro. Por ejemplo, si se toman los vencimientos de 2020, se ahorrarían u$s4.500 millones que significarían “386.663 respiradores industria nacional”, representa “3,2 veces el Presupuesto asignado actualmente al Ministerio de Salud para todo 2020, 1,7 veces el gasto mensual en el total de Jubilaciones y Pensiones y 93,4 millones de AUH (16,7 veces el gasto mensual en AUH). En tanto, el ahorro entre 2020 y 2025 se estima de u$s34.100 millones, que significarían unos 2,9 millones de respiradores, 10,4 años de AUH y 219,8 millones de IFE.
Dejá tu comentario