«Se acabó la autocensura; perdimos el miedo a las posibles represalias del gobierno.» La frase, novedosa, resume el pensamiento de empresarios que se dieron cita en el Precoloquio de IDEA, en Rosario.
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Hace menos de un año, el Coloquio de IDEA que se llevó a cabo en Mar del Plata fue catalogado, como mínimo, de anodino: «Se discutió la inmortalidad del mosquito», criticaron algunos hombres de negocios. ¿Qué cambió? Varias cosas. Enrique Pescarmona y Alfredo Coto, quizá los dirigentes más destacados del período anterior, hoy ya no participan activamente. Tampoco empresarios de la talla de Tomas Hess de Esso, Oscar Vicente de Petrobras, Alejandro Mac Fairlane de Edenor o Cristiano Rattazzi de Fiat, por mencionar algunas de las figuras habitúes de estos encuentros.
Ayer, los asistentes a la Bolsa de Comercio de Rosario eran dueños de empresas nacionales -en su mayoría, pymes-. Esto no necesariamente habla de empresas de escasa facturación, sino de una nueva dirigencia que -por el modelo económico-hoy tiene un protagonismo que antes sólo estaba limitado al discurso político.
Ahora, nombres como Jaime Abut, Norberto Taranto, Guillermo Murchison, todos dueños de empresas de nombres homónimos, serán los que harán oír su voz, según señalan. Si bien integra la Unión Industrial o las cámaras sectoriales, esta nueva dirigencia critica la actitud, por ejemplo, de la UIA, porque considera que la entidad no plantea con claridad los problemas que atraviesa el sector manufacturero. Creen que siendo diplomáticos y silenciosos no ayudan a la sustentabilidad del modelo, que por supuesto les interesa conservar. Opinan que IDEA debe volver a las raíces: es decir, ser un ámbito de discusión de los temas afines a todos los sectores. Con esta impronta, su presidente, Gustavo Ripoll, de Microsoft, dijo que «IDEA es una institución que provee el ámbito de discusión al quehacer cotidiano y a las acciones de mediano y largo plazo del país, y se tienen que discutir los temas transcendentales». Este cambio de actitud se refleja en que ningún empresario se negara a contestar acerca de los problemas energéticos, una cuestión que antes era tabú.
Fábricas paradas
Santa Fe tiene un vasto sector industrial que recibe llamados del gobierno (todos reconocieron que muy amables) indicándoles que entre las 18 y las 23 deben disminuir la producción o indicando directamente que se tiene que comenzar a trabajar después de la 0. En este contexto, algunos adelantan los cierres técnicos o suspenden turnos. Las consecuencias son varias: cuellos de botella en las entregas, aumentos de costos laborales -por pago de jornadas nocturnas-y, si se mira desde el lado de los trabajadores, días de suspensión que achican los ingresos salariales. Ante la obvia pregunta sobre si estos retrasos en la producción frente a una demanda sostenida no terminarán traduciéndose en aumentos de precios, la respuesta es evasiva; es que el miedo al secretario de Comercio, Guillermo Moreno, llega hasta Rosario. En voz baja y anónimamente, los empresarios reconocen que, de persistir esta situación, será inevitable un ajuste en los precios.
Prácticamente, la mayoría de los asistentes al Precoloquio de IDEA fueron los mismos que el miércoles estuvieron cuando el presidente Néstor Kirchner, acompañado de todo su gabinete, fue a la Bolsa de Comercio de Rosario. Por lo que se escuchó, en general, a los empresarios no les preocupa mucho si el candidato para octubre será Néstor Kirchner o su esposa. En realidad, dan por descontado que, sea uno o el otro, el modelo no variará demasiado. Las dudas pasan más por cómo harán para ir efectuando los ajustes que demandará la economía en los próximos años.
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