La desarrolladora inmobiliaria Eidico que encabeza Jorge O'Reilly seguramente pone el capital y los polistas Adolfo Cambiaso y Bartolomé Castagnola el nombre; el objeto: vender un country en Cañuelas, obviamente con ese deporte como eje y argumento de marketing. Obviamente, y tal como viene sucediendo en la mayoría de los emprendimientos de este tipo (y también los edificios de departamentos de lujo), la plata la ponen los compradores: según admitió O'Reilly, Eidico «tiene la capacidad para reunir pequeños inversores para que el aporte de todos ellos -que se efectiviza a través de cuotas mensuales- permita el desarrollo del proyecto. Y eso fue lo que hicimos». La cifra que da, «80% de parcelas ya vendidas», constituye también un clásico en estos casos, lo que hace incomprensible las campañas publicitarias y de difusión que encaran estos emprendimientos. Finalmente, O'Reilly remarcó que «el costo total de suscripción de esta primera etapa es u$s 7 millones, que no es una inversión que encara Eidico ni sus socios, sino la suma de los aportes individuales de todos los pequeños inversores que confiaron en el proyecto».
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