La aprobación (o el rechazo) de la compra de Disco por parte de la chilena Cencosud podría demorarse hasta bien entrado el año próximo. Así se habría comentado la semana pasada en el Senado, adonde el secretario de Coordinación del Ministerio de Economía, Leonardo Madcur, concurrió para explicar la intrincada operación que unirá a dos de las principales cadenas minoristas del país. Madcur concurrió con quien deberá dictaminar si la compra se ajusta o no a derecho, o sea Ismael Malis, titular de la Comisión de Defensa de la Competencia (CDC), y también con quien se opone casi desde la vereda, la subsecretaria de Defensa del Consumidor, Patricia Vaca Narvaja.
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¿Favorece a alguien esta demora? «Prima facie», a Francisco de Narváez, el «otro» en esta historia que ya lleva casi dos años: según fuentes del mercado, en setiembre Royal Ahold (la vendedora holandesa) y Cencosud (la empresa de Horst Paulmann) quedarían en «libertad de acción» para volver a negociar; el ex dueño de Tía cifraría sus esperanzas de finalmente ser el elegido en el hecho de que los fondos que acompañan (AIG, Capital Partners) a Paulmann podrían tener inconvenientes frente a sus inversores en caso de que la operación no esté concluida para esa fecha. Sería, entonces, la oportunidad para De Narváez, que volvería a la carga por Disco.
De acuerdo al trascendido, y en conversaciones que se produjeron una vez concluida la parte formal de la entrevista en la Cámara alta, la demora obedecería a:
• La CDC debería tener un titular y siete vocales; en la actualidad a Malis sólo lo acompaña un asesor; y ni hablar de los Tribunales de la Competencia, que siguen sin formarse. Esto, se sabe, demoraría el dictamen no sólo porque la tarea de revisar la documentación de una operación valuada en cerca de u$s 400 millones será ciclópea, sino porque Malis (y su vocal) no querrían poner el «gancho» solos en un expediente que seguramente seguirá en el tapete durante mucho tiempo.
• Para aprobar o desaprobar, Malis deberá atender y escuchar a decenas de interesados, supuestos damnificados y decididos opositores hasta por ideología (entre los que, obviamente, se cuenta la propia Vaca Narvaja, que ya expresó de manera pública su rechazo a la compra por parte de Jumbo/Cencosud, porque -dice-se produciría lo que calificó de «peligrosa concentración en el comercio minorista»). La funcionaria aportaría estudios de economistas que demostraría que la compra por parte de Cencosud violaría ratios aceptados por países como Nueva Zelanda, Australia y Canadá en lo que hace a concentración. Obviamente, se trata de una aportación meramente académica: esos ratios no forman parte de la legislación local.
• Finalmente, está el fallo de un juez de la provincia de Mendoza, quien dictó un «no innovar» que impediría (al menos hasta que sea revertido en un tribunal superior o por el propio magistrado) que se concrete la venta, aún cuando la CDC diera su aprobación. A esto, desde ya, deben sumarse las causas que hay en Uruguay y la Argentina contra la familia Peirano -ex socia de los holandeses en Disco-y la demanda planteada por la AFIP en una causa por evasión fiscal. Parecen, a priori, nudos difíciles de desatar en menos de un semestre.
Hace algunos días Malis recibió en su despacho a De Narváez y a su gente de confianza, que le llevaron el documento en el que se oponen a la compra por Cencosud. La intención fue no presentarlo en mesa de entradas sino --además-entregárselo en mano al funcionario y explicarle los fundamentos. Pero la gente del «Colorado» todavía está tratando de averiguar si en el gobierno hay (o no) una corriente que favorecería la opción Cencosud, justamente para dar una muestra de buena voluntad a los chilenos para tratar de descomprimir la tensa situación provocada por el incumplimiento argentino en el tema gas.
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