Documento de unidad acentúa la división entre empresarios
El documento empresario llamando a la unidad terminó generando una mayor división en el sector. La Unión Industrial, la construcción y Confederaciones Rurales Argentinas decidieron no unirse a la convocatoria, aduciendo que no se contemplaban temas como la caída en la competitividad y la redistribución del ingreso. Del otro lado les respondieron que se trataba de elaborar una plataforma amplia, para avanzar luego en los temas puntuales. Pero la clave sería el insólito pedido de la UIA de incluir entre los firmantes a los "gordos" de la CGT.
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Fricción
Los interlocutores habrían sido de un lado Manuel Sacerdote (BankBoston) y del otro José Ignacio de Mendiguren, titular de la UIA, y Guillermo Gotelli, organizador de la Conferencia Industrial que arranca el martes y se prolonga hasta el jueves. Sin embargo, este diario pudo saber que uno de los puntos que habría provocado el quiebre entre firmantes y no firmantes del documento habría sido el pedido de la UIA en el sentido de incluir a los «gordos» de la CGT entre los convocados a suscribir la solicitada. «Ahí no hubo acuerdo posible», dijo la fuente de los firmantes. De hecho Hugo Moyano, titular de la central sindical, es uno de los invitados a una de las mesas redondas de la conferencia, que compartirá -curiosa mezcla-con Eduardo Escasany, Darío Alessandro, Enrique Olivera y Antonio Cafiero. El tema: «Cómo se construye un consenso».
Lo cierto es que hubo intensas negociaciones de último momento hasta la madrugada del sábado entre directivos de las dos partes, con el resultado conocido. «Hasta el viernes firmaban», dijo con cierto asombro un alto dirigente de los firmantes, ante la negativa final del otro grupo.
Así fue que la redacción final reclama el mantenimiento del déficit cero y la convertibilidad, la disminución del «gasto público improductivo», la reducción «inmediata» del costo de la política, una mejor administración del «gasto social» junto con un aumento de las partidas destinadas a este rubro y un «ataque frontal a la evasión fiscal».
«No puede ser que se siga hablando sólo del gasto público como único responsable de la crisis argentina», dijo De Mendiguren a este diario. «Además, hay que sumar a más gente a la foto que queremos presentar al exterior, porque siempre somos los mismos». Coincidió con él Osvaldo Cornide, titular de CAME (Coordinadora de Actividades Mercantiles Empresarias), quien afirmó que «los firmantes del documento no tienen representatividad ni autoridad en lo que hace a mano de obra: no emplean a más de 15% de la mano de obra argentina».
De Mendiguren insistió con la necesidad de «debatir un proyecto nacional», para lograr «que nos crean tanto en el país como en el exterior. Tenemos que buscar consensos entre sectores que piensan diferente».
Desde «el otro lado» José María Simone, presidente de la ACDE, se felicitó de que el documento uniera «a organizaciones que no siempre actúan juntas, lo que marca que la complejidad de la situación requiere una amplísima unidad». El banquero dijo que «sin confianza interna y externa no hay crecimiento», y agregó que «no vemos un escenario apocalíptico, pero sí creemos que de no producirse la unidad que reclamamos será cada vez más difícil encontrar las soluciones para salir de la crisis».




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