Una fuerte intervención, la más alta del año, hizo ayer el Banco Central para mantener el dólar por encima de $ 2,80. No lo logró. Compró u$s 144 millones -es una emisión equivalente a 400 millones de pesos en un solo día- y la divisa igual cayó a $ 2,79. Hay fuertes ventas de dólares de exportadores y de inversores, que siguen apostando a depósitos a tasa en pesos. Compradores no hay porque público, empresas y bancos temen que siga en retroceso. Lo que tampoco logran Lavagna y Prat-Gay es reducir más las tasas de plazos fijos. Hay bancos importantes que ofrecen altos rendimientos de hasta 30% anual a 90 días para captar fondos. Es porque quieren tener liquidez para enfrentar retiros de depósitos por amparos, «corralón» o sencillamente porque surja incertidumbre en lo político que se traslade a ahorristas. Hasta que no solucione el gobierno los rezagos del «corralito», seguirá complicado en su actual estrategia. En cinco días se emitieron 1.000 millones de pesos. En tres días más se agotaría el tope de emisión acordado con el FMI. Se espera igual que hoy y toda la semana próxima el Central siga interviniendo fuerte. Como es un simple miniacuerdo el programa vigente con el FMI, se tolerarán los desvíos en la emisión de pesos siempre que se usen para aumentar reservas. El problema, uno más entre tantos otros, lo tendrá el nuevo gobierno, con metas más estrictas.
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Los exportadores, que ya no tienen la obligación de venderle sus divisas al Banco Central, acudieron al mercado mayorista donde la falta de demanda obligó al Central a comprarles u$s 144 millones que aumentaron sus reservas.
Sin embargo, tamaña compra es preocupante porque obligó a la autoridad monetaria a emitir casi $ 400 millones. Si las liquidaciones de divisas de exportadores siguieran este ritmo puede ocurrir que el dólar baje muy fuerte a no ser que el Central siga comprando a costa de una exagerada emisión de dinero que podría derivar en inflación.
Solamente los exportadores de cereales y aceites vegetales reportaron ayer una venta de divisas de u$s 81,5 millones, la más importante desde la salida de la convertibilidad. La fuerte oferta de dólares de la exportación se encuentra con una importación ausente para canalizar parte de las divisas que ingresa.
Hay varias explicaciones para esta ausencia de compradores: la falta de rentabilidad de las empresas, el temor a que siga cayendo de precio, la ausencia de importadores y el no pago de deuda externa. El público tampoco es demandante de dólares porque sus ingresos han sufrido una fuerte caída. Además, al desaparecer Uruguay como plaza confiable para los ahorristas, ya no hay cuentas del otro lado del Río de la Plata adonde el mediano ahorrista enviaba los dólares.
Ahora quien quiera tener una cuenta en el exterior, debe pensar en Europa o Estados Unidos y allí los montos mínimos para depositar y los costos de mantenimiento de la cuenta y transferencia de divisas son muy altos. No se justifican si el monto que se envía no supera los u$s 100 mil.
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