«Dualdo, tienes que estar aquí, en Brasilia, para la cumbre sudamericana. No eres cualquier persona. Eres uno de los dirigentes importantes de la región. No puedes no venir.» La apelación a Eduardo Duhalde por «Dualdo» identifica de inmediato a quien pronunció ayer, por teléfono, esta frase: nada menos que Luiz Inácio Lula da Silva.
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El presidente de Brasil insistió en invitar a Duhalde a la reunión de jefes de Estado de Sudamérica a la que el secretario general del Mercosur había decidido no asistir el miércoles por la noche.
¿Cuáles fueron las razones de esa retracción del caudillo de Lomas de Zamora? Las más obvias: no quería encontrarse allí con Néstor Kirchner, sobre todo desde que se enteró de que lo alojarían en el mismo hotel.
• Llamados
Cuando en Itamaraty advirtieron esta inasistencia, comenzaron a llamar al teléfono de Eduardo Amadeo, mano derecha del ex presidente en su gestión internacional. Pero Amadeo no consiguió doblar el brazo de su jefe. Por eso fue necesario el llamado de Lula.
Para Duhalde fue una satisfacción doble. No sólo el presidente de Brasil lo distinguía especialmente. También lo compensaba de la invitación que la Embajada de Brasil le hizo a Cristina Fernández de Kirchner para hablar delante de los embajadores latinoamericanos en plena campaña electoral, marginando a su esposa, Hilda Chiche Duhalde.
Queda para el ejercicio especulativo otro tipo de motivos en el llamado de Lula. ¿Volvió a ofenderse la diplomacia brasileña con Kirchner por la decisión de abandonar la cumbre sudamericana en medio de su realización, como sucederá hoy? Nadie lo dirá en voz alta pero tal vez la invitación a Duhalde es una respuesta a ese desaire. Sea lo que fuere, el ex mandatario subió ayer a un avión privado y se dirigió hacia la capital brasileña. De todos modos, para el vulgo, dirá que llegará por la mañana de hoy: no quiere, a pesar de todo, cruzarse con Kirchner. Tanto, que consiguió que lo cambien de hotel antes de partir.
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