Como era de prever, el proyecto anunciado por el ministro Domingo Cavallo provocó polémicas entre sus colegas, que lo criticaron duramente. En cambio, sus allegados dentro y fuera del gobierno defendieron a ultranza su intención de vincular la cotización del peso con el euro. Veamos las opiniones de economistas y funcionarios. ABEL VIGLIONE (Economista de FIEL)
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La incorporación del euro a la convertibilidad no parece una medida oportuna y, en casode efectivizarse, todas las transacciones terminarían haciéndose en dólares. Me parece que no es un momento oportuno para incorporar una canasta de monedas. Creo en la palabra del doctor Domingo Cavallo, que va a ser una canasta de monedas cuando el euro estéuno a uno con el dólar; entonces creo también en que eso va a pasar dentro de cuatro años más o menos. Un sistema como éste, que tiene dos tipos de monedas, no fija un ancla. Así, si hoy apareciera este sistema, cosa que no va a ocurrir, la probabilidad de que en la Argentina las transacciones se hagan en peso convertible, que es mitad en respaldo en dólares y mitad en euros, va a ser difícil, porque la sociedad argentina está muy acostumbrada a hacer las transacciones en dólares, por lo tanto, sólo mantendríamos peso convertible para pagar los salarios y los impuestos. Las familias argentinas se han desendeudado en forma importante desde 1998 hasta la fecha. Lo único que se ha incrementado es la deuda hipotecaria en moneda extranjera principalmente.
El proyecto de Cavallo es ridículo. Hasta ahora lo único que hizo fue presentar un plan mediático, pero no un programa económico. No puede hacer nada si no aparece en la tapa de los diarios y mantiene una competencia mediática con el presidente Fernando de la Rúa. Es falso que la iniciativa permita mejorar la competitividad argentina. Lo que pasa es que Cavallo instaló un tema, y como no pudo salir, tuvo que buscar una alternativa y elaboró este proyecto para sacar la incertidumbre que él mismo creó. La medida no cambia absolutamente nada y tampoco tendrá algún efecto positivo sobre la población en general. Además, el riesgo-país no va a bajar, porque eso depende de otros factores como la solvencia fiscal, y en este punto, el tema del gasto no fue atacado seriamente. El ataque a Pedro Pou es porque Cavallo quiere el poder absoluto y le molestan los entes autárquicos que no puede controlar. JUAN ALEMANN (Economista)
El proyecto es rarísimo, no sirve para nada y además es contraproducente; espero que no sea aprobado por el Parlamento. Yo realmente no lo entiendo a Cavallo con esto: es una rarísima ley que supone ya que el euro va a equipararse al dólar, porque de lo contrario no tendrá efecto. Es una ley que en lo inmediato es como si no existiera. Por ahí nunca va a existir, porque quizá nunca se equipara. Esto introduce inquietud en una cuestión en la que hay que tener quietud. La gente interpreta acá que va a empezar a oscilar el tipo de cambio con el dólar, y como el pueblo argentino piensa en dólares, va a llevar a una mayor dolarización de la economía, justamente al revés de lo que Cavallo quiere. No creo en cambio que Cavallo esté buscando entrar en la dolarización: es muy sincero en lo que dice. No tiene esa sutileza. El cree en lo del euro. Además ya están hablando mitad euro mitad dólar, lo cual no corresponde a las transacciones, porque todas las transacciones financieras se hacen en dólares y además los «commodities» se negocian en dólares, por más que se exporten a la zona del euro. Si el euro se incorporase a la convertibilidad, tendría que ser 80 por ciento dólar y 20 por ciento euro, lo que tampoco corresponde. Además trae otras consecuencias: si el euro se revaloriza, ahora está en 0,90 respecto del dólar, supongamos que llegue a uno, lo más probable es que siga de largo para arriba, porque las ondas revaluatorias son largas. Esto significa una revaluación frente al dólar; si el euro se va a 1,10 con el dólar, nuestro tipo de cambio con el dólar estaría 1,05. La gente reaccionaría mal porque no entiende nada. La moneda es algo simple para la gente. El gran hallazgo de Cavallo de la otra vuelta no sólo fue la convertibilidad, sino haberla hecho uno a uno».
ALFREDO CASTAÑON (Secretario Legal y Técnico de Economía)
El proyecto de ley que busca sumar el respaldo del euro al peso tiene un plazo incierto de aplicación, pero podría producirse dentro de los próximos cinco meses. Las modificaciones que el gobierno nacional busca introducir a la legislación actual suponen más convertibilidad, y permitirá al peso cotizar adecuadamente con las dos monedas más utilizadas para el comercio mundial. Las estimaciones son que sería dentro de cuatro o cinco meses, pero no hay un plazo. Esto es lo que jurídicamente se llama plazo incierto, es algo que se va a cumplir algún día, pero no se sabe cuándo. Para la gente común, no cambia nada, ni tampoco en el corto plazo. El peso tendría más estabilidad y se vería repotenciado. Dolarizar la economía, haría desaparecer la moneda argentina. Nosotros no tenemos un tipo de cambio fijo, hay un margen de política monetaria al que (el presidente del BCRA, Pedro) Pou renunció porque él es partidario de la dolarización, e ir a la dolarización es hacer desaparecer la moneda argentina, cuando nosotros lo que buscamos es fortalecerla. ADOLFO STURZENEGGER (Economista)
Si bien la paridad peso-dólareuro será efectiva recién en los próximos dos años, la aprobación del proyecto de ley que presentará el gobierno serviría para fortalecer totalmente la idea de la convertibilidad. Los inversores responderán con normalidad al proyecto mientras que la gente se volcará a ahorrar en euros, porque supondrán que la moneda europea se va a revalorizar contra el dólar. Mi pronóstico, aunque muy provisorio, es que en los próximos dos años no se logrará la paridad uno a uno entre el dólar, el euro y nuestro peso, porque el repunte de la economía estadounidense puede provocar la devaluación del euro.Tampoco se impulsan modificaciones de los contratos de deudas en dólares; el proyecto anunciado ayer por el ministro servirá para recuperar un peso sobrevaluado y menos competitivo. ROBERTO ALEMANN (Economista)
No veo un solo beneficio; por el contrario: podría traer confusión a los mercados. Mercados que vienen muy agitados los últimos días, además. Es arbitrario decidir que una canasta de monedas se integra por partes iguales entre el dólar y el euro. Los argentinos hacemos 80% de nuestros pagos en dólares, por lo cual ésa debería ser la proporción que ocupara la moneda estadounidense en la canasta a crear. No sólo deben considerarse las exportaciones, sino también los contratos financieros, las deudas, las regalías y las transferencias de fondos, entre otros. PATRICIA BULLRICH (Ministra de Trabajo)
La posibilidad de incorporar al euro como respaldo del peso es el único camino que quedaba para evitar una dolarización que conduciría al país a la pérdida de cualquier instrumento de política monetaria. La medida es audaz, aunque no conozco en detalle la propuesta lanzada por el ministro Cavallo. Pero es positivo el camino elegido porque de esta forma, se evita estar absolutamente regido por lo que pase en el mundo con el dólar y se posibilita que uno como país pueda tener mecanismos de política monetaria y cierta flexibilidad que permita manejar su realidad. Acá había dos caminos que se estaban planteando con mucha fuerza: uno era el de la dolarización, que es un camino en el que el país pierde cualquier instrumento de política monetaria, y el otro es que uno pueda tener mecanismos de política monetaria.
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