1 de agosto 2003 - 00:00

Economistas en España culpan a la convertibilidad por la crisis

Santander - «Creo que en relación con lo que dice el presidente Néstor Kirchner ha llegado la hora de diferenciar entre el fondo y la forma. Quizá no está desarrollando un programa económico, pero sí nos dijo hace unos días en Madrid que hace falta en la Argentina un sistema fuerte y solvente, y ésa, por caso, es una buena señal.»

Francisco «Paco» Luzón
(CEO del Santander Central Hispano para América latina) expuso lo que parece ser por estos días una intención de los empresarios españoles: no generar nuevos frentes de conflicto con un gobierno que ya los ha castigado lo suficiente. Luzón inauguró el seminario sobre Crecimiento Sostenible y Socialmente Responsable, que se desarrollará durante dos días en esta ciudad portuaria que vio nacer al que hoy es el 14º banco del mundo por valor de mercado y uno de los jugadores financieros más importantes del continente. Es de esperar que hoy, cuando se escuche a los CEO Fernando Abril (Telefónica), Ramón Blanco (Repsol YPF), Rafael Miranda (Endesa) y Antonio García Ferrer (Dragados), la visión que interpretarán estos empresarios no difiera demasiado de lo dicho por su colega del sector financiero. Esto, a pesar de que en los pasillos de la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo (sede del encuentro) resonaban los ecos del anuncio de Kirchner en el sentido de no prorrogar los contratos de corredores viales, y los efectos que esa medida tendrá justamente sobre las inversiones del grupo Dragados.

En esta primera jornada, quienes expusieron fueron economistas: Gerd Hausler, director de «capital markets» del Fondo Monetario; José María Viñals, director de asuntos internacionales del Banco de España, y el argentino Javier González Fraga, ex presidente del BCRA. El ex dueño de La Salamandra y actual asesor de la UIA no ocultó (más bien lo contrario) su decidido apoyo al gobierno. Veamos los puntos salientes de lo que dijeron estos economistas:

JAVIER GONZALEZ FRAGA


• La Argentina no fracasó por haber instrumentado el Consenso de Washington, sino por haber introducido dos «inventos argentinos»: la convertibilidad y el sistema de pensiones.

• La convertibilidad no se parece en nada a la europea, por caso, porque se descuidó lo microeconómico: es que sin empresas rentables no hay equilibrio perdurable.

• Además, generó deflación, que es peor que la inflación. La Argentina tuvo 20% menos que EE.UU. de inflación.

• Otro mal es la asignación de recursos: los bancos les prestaron a quienes no debían competir con el extranjero (servicios, el Estado...) y abandonaron a las empresas que sí debían competir.

• La Argentina no tuvo un problema fiscal: en los '90 recaudó dos puntos más que los países de la OCDE, y hasta conocimos impuestos insólitos como los que gravaban los intereses pagados y las transacciones financieras, por eso perdió competitividad y ahí nacen todos los problemas.

• El otro gran tema es la reforma previsional, que ni siquiera imitó el modelo chileno: se hizo un adecuada financiación.

• Ninguna política económica triunfa a costa de los empresarios. Hay que encarar siete tareas básicas: la cuestión social, la deuda, la consolidación del sistema financiero y el relanzamiento del sistema previsional, recrear la confianza entre los empresarios (incluso de las privatizadas), el acceso a los mercados, generar confianza en los inversores, dejar de buscar atajos a la prosperidad y aprender de lo que nos pasó.

JOSE MARIA VIÑALS


• No falló la receta expuesta en el Consenso de Washington (la prueba es Chile), sino que el programa no se aplicó con la perseverancia y la decisión necesarias. Se produjo una «fatiga de las reformas», cuyo caso más emblemático es el de la Argentina.

• También hubo excesiva rigidez (la convertibilidad, por ejemplo); no hubo suficiente competencia en las privatizaciones. Se subestimaron los retos de la liberalización económica y financiera. La excesiva rigidez en los sistemas de tipo de cambio creó problemas por no estimar bien los retos del proceso de liberalización financiera.

• Se «sobrevendió» la reforma, exagerando los teóricos beneficios y luego sobrevino el desencanto por la falta de resultados. No se la tomó como una cuestión nacional. Es importante crear un consenso social amplio. Se omitieron los aspectos sociales y no si hizo que los efectos de la reforma llegaran a los sectores menos favorecidos.

• Lo que hay que hacer descansa sobre cinco pilares: reducir la vulnerabilidad económica y financiera, completar las reformas pendientes (sobre todo en el mercado laboral, porque el trabajo informal es una barrera al crecimiento), reformar las instituciones (transparencia) y atender la agenda social (el modelo Lula parece tratar de conciliar la disciplina con la solidaridad)

• El quinto pilar es que el resto del mundo puede y debe ayudar a América latina a mejorar su sistema y superar la crisis, manteniendo un flujo de inversiones estable y abriendo sus mercados.

GERD HAUSLER


Después de reiterar hasta el hartazgo que era nuevo en el FMI («hace sólo dos años que me incorporé; vengo de la banca privada, del Bundesbank y de los mercados de capitales»), y de aclarar que no era un experto en América latina, el funcionario del fondo dijo:

• Tenemos que ver cómo hacemos para que América latina sea «a prueba de crisis», inmune a las veleidades de los mercados internacionales.

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