Estados Unidos envió ayer otro gesto de buena voluntad hacia la Argentina y anunció que volverá a tener acceso al Sistema General Preferencial (SGP), que había perdido en 1997. Esto implica que nuestro país podrá ingresar productos a los Estados Unidos con arancel cero. Según los cálculos más pesimistas, para el resto del año la medida implicaría un aumento en las exportaciones de 7%, lo que significa 250 millones de dólares anuales. Si se suman a los aproximadamente u$s 1.000 millones que se abrirían para los productores argentinos de cítricos, carnes y miel, que podrían ingresar sin las medidas paraarancelarias que aplican los Estados Unidos, la Argentina incrementaría entre el segundo semestre de 2002 y diciembre de 2003 sus envíos a ese país en 1.250 millones de dólares. Con esto, las exportaciones de la Argentina a los Estados Unidos alcanzarían en ese lapso 4.000 millones de dólares, un récord absoluto. Hoy los Estados Unidos, con aproximadamente 3.600 millones de dó-lares anuales en exportaciones, representan el segundo destino de los envíos argentinos luego de Brasil y por encima de Chile y la Unión Europea. Con esta novedad, a los exportadores locales se les abren mercados donde el país es realmente competitivo. Entre otros bienes, que en promedio tienen aranceles de 9% y que en algunos casos llegan a 29%, se podría exportar cueros en todas sus variantes de animales y tratamientos, jugos (naranja, uva, limón, pera), nueces, carnes preparadas de todos los animales, lubricantes, maníes, aceites, plata y oro (tanto sin tratamientos como en el resto de la cadena de valor, hasta joyas), artículos de reptil, porotos, ajo, cebollas, tomates, salsas, frutillas y cerezas. En la mayoría de los casos, se trata de alimentos con cierto valor agregado industrial. También se incluyen productos manufacturados como motores y autopartes, donde la Argentina no es del todo competitiva, pero se abre la posibilidad de que las terminales automotrices y algunas multinacionales que fabrican electrodomésticos y artículos electrónicos puedan tercerizar sus líneas de producción en el país. En todos los casos, la única restricción que se impone legalmente dentro de los Estados Unidos es que ninguno de los exportadores argentinos supere 50% de los proveedores norteamericanos, algo que en ninguno de los casos se cumpliría.
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La apertura del mercado de EE.UU. a estos productos dependerá de otro paso: que el Congreso de ese país apruebe una ley especial para la Argentina, lo que según enviados del gobierno de George W. Bush podría darse por descartado. Los tiempos de EE.UU. para aprobar esta ley serían antes de junio próximo.
La noticia fue hecha pública ayer por el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Martín Redrado, luego de finalizar las negociaciones bilaterales con el viceministro de Comercio Internacional de Estados Unidos, Peter Allgeier. Los dos funcionarios confirmaron ayer que ambos países comenzarán a trabajar inmediatamente dentro de la Comisión Bilateral sobre Comercio e Inversiones. Este organismo, puesto oficialmente en funcionamiento ayer entre la Argentina y los Estados Unidos, es el mecanismo que el gobierno de Ee.UU. aplica para negociar acuerdos de libre comercio con países latinoamericanos, camino ya implementado anteriormente con México y que actualmente está en marcha con Chile y Costa Rica. Ayer, fue el propio Allgeier el que comparó estos tres países latinoamericanos con la Argentina. Aclaró inmediatamente que esto podrá darse siempre y cuando la Argentina logre firmar un acuerdo con el FMI y el país avance en una mayor «seguridad jurídica».
Hay que recordar que en su momento, en 1997, la Argentina perdió el SGP precisamente por haber modificado la ley de patentes que hoy está vigente. La decisión de abrir nuevamente las negociaciones en este capítulo provocó que de manera inmediata los Estados Unidos volvieran la relación al status anterior a la ley que hoy está en vigencia.
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