Lo decidió la Cámara de Representantes estadounidense, después de un agitado debate sobre los beneficios y posibles daños del acuerdo. Fue sancionado por 270 votos a favor y 156 en contra. Ahora pasará al Senado, que podría aprobarlo la próxima semana. En ese momento Chile y Singapur se convertirían en el quinto y sexto país en poner en marcha acuerdos de libre comercio con EEUU.
La Cámara baja también aprobó un acuerdo comercial con Singapur, que obtuvo 272 votos a favor y 155 en contra.
Una vez aprobados estos acuerdos por ambas cámaras del Congreso, Chile y Singapur se convertirían en el quinto y sexto país en poner en marcha acuerdos de libre comercio con Estados Unidos.
Ambos convenios comerciales son los primeros en ser aprobados bajo la Autoridad para la Promoción Comercial (TPA), promulgada el año pasado y que exige que el Congreso admita o rechace los tratados de comercio sin poder modificarlos.
El debate, de más de dos horas, estuvo marcado por la fuerte oposición de la mayoría de los demócratas, que utilizaron varios votos procesales durante la tarde para tratar de impedir la aprobación final del acuerdo con Chile.
En total, votaron a favor del tratado 196 republicanos y 74 demócratas, y en contra lo hicieron 27 republicanos, 128 demócratas y en el único independiente en la Cámara baja.
El legislador demócrata Peter DeFazio (Oregón) enfatizó que EEUU ha sufrido un creciente déficit comercial desde 2001, algo que ha dejado sin empleo a miles de trabajadores estadounidenses.
Para DeFazio resulta inaceptable que el déficit comercial de EEUU aumentara de 358.000 millones de dólares en 2001 a 436.000 millones en 2002, y resaltó que durante el primer trimestre de este año alcanzó ya los 136.000 millones de dólares.
"Nos dicen que aumentarán las exportaciones pero se les olvida decirnos que también incrementarán las importaciones y que se desplazará a muchos trabajadores estadounidenses. Se trata de acceso a una mano de obra barata, de leyes débiles y de más ganancias para algunas corporaciones multinacionales", acusó DeFazio.
Los demócratas también señalaron entre los puntos más contenciosos la entrada temporal a EEUU de profesionales chilenos, bajo la categoría de visas "H1B1", porque se oponen a que este TLC y futuros tratados comerciales incluyan cláusulas migratorias.
En ese sentido, la legisladora demócrata Sheila Jackson-Lee (Texas) explicó que se considera amiga de Chile pero le resulta inadmisible la inclusión de asuntos migratorios en el TLC.
Bajo el acuerdo con Chile se prevé la eliminación "inmediata" de los aranceles al 85 por ciento de los productos, permitiendo el acceso libre de impuestos al país sudamericano de exportaciones de EEUU como el cerdo, la carne de res, el trigo, las papas y la soja.
Asimismo, al 15 por ciento de los productos restantes se les eliminarán gradualmente las tarifas en un plazo de doce años.
El acuerdo "nos permitirá un acceso incluso mejor que al de nuestros rivales comerciales... y corregirá las ventajas en las cuotas de mercado que han obtenido Europa y Canadá tras suscribir acuerdos con Chile", comentó antes de la votación el legislador demócrata Charles Stenholm (Texas).
Sin embargo, para los sindicatos de EEUU, Washington agiliza la apertura de nuevos mercados pero se olvida del daño que esto ocasiona a los trabajadores estadounidenses cuando las trasnacionales reubican sus fábricas en países con mano de obra barata.
Así, la federación sindical AFL-CIO, que da apoyo financiero principalmente a los demócratas, montó una férrea oposición al TLC con Chile porque considera que éste sólo perjudicará a los trabajadores estadounidenses.
Los acuerdos aprobados hoy "son un camino seguro hacia una economía global sin derechos laborales significativos, sin seguridades laborales y salariales y sin un equilibrio en el comercio internacional", dijo en un comunicado John Sweeney, presidente de la AFL-CIO.
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