6 de septiembre 2001 - 00:00

EE.UU. no hará concesiones

El monitoreo de la prensa internacional sobre la Argentina en las últimas semanas estuvo centrado hasta el hartazgo sobre la situación financiera, el riesgo-país, el FMI y las distintas alternativas sobre los diferentes escenarios. Sin embargo, en los últimos tres días, no sólo en la prensa regional, sino también en la de Europa y Estados Unidos el tema de la reunión del grupo Cairns, el 4+1 y el comercio internacional, ocupa la atención, aunque con mucho menos centimetraje y menor precisión respecto a lo que se discute. Vale la pena tratar de encontrar las líneas directrices que la lectura de estas noticias insinúan:

El grupo Cairns se reúne hace años, y su posición con respecto a la agricultura es «archiconocida».

La reunión del 4+1 no es novedosa, y de hecho en las últimas reuniones de Cairns siempre hubo una reunión -formal o informal-del 4+1.

La reunión de la OMC el próximo noviembre, se programó hace varios meses, y la única expectativa novedosa consiste en saber si «las comodidades» de Doha, Qatar son suficientemente persuasivas, para alejar a los mediáticos antiglobalizadores.

Novedades

Entonces, ¿dónde esta la novedad?

Sin lugar a dudas, la novedad consiste en que la «usual» reunión del 4+1 surgió como consecuencia del acuerdo de la Argentina con el FMI, más allá de la discusión -siempre doméstica-de si es una condición del FMI o una propuesta «soberana» nuestra.

Aquí surgen varios puntos relevantes:  Es la primera vez que se vincula «comercio» con «deuda».

Lo que hay atrás de esto es la discusión -sin duda internacional-sobre el «moral hazard», el reparto de responsabilidades sobre las deudas y las incapacidades para enfrentarla.

Por distintos caminos, un consenso se está gestando en términos
«sólo se puede pagar, si se tiene capacidad de generar con qué hacerlo».

Ni todos los «opinion leaders» ni toda la administración americana coinciden en este enfoque, desde ya ni el Fondo, ni el llamado Wall Street, y esto se empezó a notar en la prensa en los resultados de la reunión 4+1.
El encuentro empezó a virar a «más de lo mismo», es decir un encuentro para generar consenso, para lograr que la próxima reunión de la OMC pueda realizar una nueva ronda de negociaciones comerciales. Y sobre llovido mojado, permitió que cada parte recordara su agenda propia. «Servicios, inversiones y tecnología» del lado del «1» y «agricultura - agricultura - agricultura» del lado del «4». Este resultado no puede hacer perder el centro de lo más rescatable de la iniciativa: la vinculación entre deuda y comercio es la puerta de entrada a la discusión entre deuda y capacidad de pago.

Intereses

Por otro lado ¿es posible que la reunión de la OMC supere el fracaso de Seattle en iniciar una nueva ronda de negociaciones? De nuevo la batería de información y noticias necesita de algún tamiz para poder leerla, y sobre todo «leer» como juegan y se juegan los intereses argentinos en esta sucesión de negociaciones internacionales concatenadas: Mercosur/ ALCA/OMC:

1. Las condiciones objetivas mundiales son peores y no mejores para iniciar una ronda. A diferencia de 1999, el temido «parate» americano llegó, y cuando cae la actividad aumentan los gritos proteccionistas en el Congreso americano. Igual que en los Congresos de otros países: hoy el lema del libre comercio no tiene muchos aplausos, y sólo los consigue (Zoellick dixit) cuando se traduce «free trade para abrir otros mercados».

2. En la misma dirección de decir cosas distintas con las mismas palabras, no todos los países quieren una nueva ronda de negociaciones, ni creen que una ronda sea lo mismo para todos. La Argentina, el Mercosur y el Grupo Cairns -en ese ordencreen que una ronda es el camino más corto para «liberar el agro», Estados Unidos cree que es el camino más corto para desarrollar su agenda (tecnología, inversiones, servicios), la Unión Europea cree que es el camino más largo para no tocar agricultura y Japón no quiere oír hablar ni de ronda, ni de agricultura.

3. No habrá nueva ronda. Y si la lanzaran nunca se «cerraría» como las anteriores. Mas allá de las coyunturas e intereses mencionados, la causa central es que a diferencia del pasado, las «nuevas cosas» que se pretenden negociar no pueden ser negociadas en ese esquema. Una cosa es negociar aranceles, que tienen que ver con las fronteras de cada país y son «ponderables» y otra negociar «códigos de conducta de los países» que tiene que ver con su organización política, cultural y social. Y de eso se trata cuando se habla de inversiones, normas laborales, ambientales, servicios, competencia, etc.

Agricultura

Y la agricultura ¿cómo queda? En realidad el acuerdo de Marraquesh decía: «Se deben iniciar nuevas negociaciones para agricultura y servicios en el 2000». Es decir que no se necesita una nueva ronda para avanzar. Sólo (¿sólo?) se necesita la voluntad de las partes para hacerlo. Y de esa voluntad (falta de) la prensa internacional es claro reflejo. En la misma dirección: no habrá ALCA ni 4+1 (entendido como zona de libre comercio) sin agricultura. Simultáneamente es impensable que Estados Unidos haga concesiones en agricultura importantes si la Unión Europea no se mueve en el mismo sentido. Esta falta de voluntad se clarifica leyendo los compromisos que el Ejecutivo americano fue tomando frente al Congreso para conseguir el fast track (y fracasó): frente a todos los estados agrícolas americanos se comprometió a «no abrir» (léase cítricos, carne, maní, etc.).

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