Martín Redrado ayer, con el titular del BID, Luis Moreno, tras
acordar el mecanismo para financiar a más largo plazo en
la Argentina.
El BID analizará la posibilidad de emitir un bono propio nominado en pesos en el mercado argentino, con el objetivo de poder canalizar recursos de largo plazo para el sector privado. Este novedoso esquema fue analizado ayer en un almuerzo por el titular del organismo multilateral, Luis Alberto Moreno, con el presidente del Banco Central, Martín Redrado.
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Ambos acordaron conformar un grupo de trabajo con técnicos de esas instituciones para determinar si es posible implementar este sistema aquí. La idea básica sería colocar un título en moneda local entre inversores institucionales como AFJP, compañías de seguros o fondos comunes de inversión. Una vez obtenidos los recursos, el BID se ocuparía de canalizarlos para nuevos préstamos a largo plazo en pesos, destinados fundamentalmente a financiar proyectos de inversión.
Justamente, ése es uno de los puntos débiles de la banca local: aumenta fuerte el volumen de crédito (a una tasa superior a 40% anual), pero se concentra sobre todo en plazos cortos, por ejemplo, para financiar consumo a través de líneas personales.
Recientemente, el BID llevó adelante una experiencia de estas características en Colombia. A través de la Corporación Interamericana de Inversiones (CII), emitió títulos en moneda de ese país. Los destinatarios de los fondos fueron las compañías de leasing, que utilizan esos recursos para financiar necesidades de pymes. La emisión se efectuó por 150.000 millones de pesos colombianos -unos 65 millones de dólares-a cinco años de plazo.
Primera emisión
Según se ocuparon de destacar funcionarios locales, de concretarse, sería la primera emisión en pesos de un organismo multilateral en la Argentina. La experiencia más cercana en este sentido no genera un recuerdo muy favorable: en 1998 el gobierno colocó un bono internacional con respaldo del Banco Mundial para la primera amortización de capital (renovable si se pagaba normalmente), pero también ese título entró en default a fines de 2001, obligando al BM a pagarles a los inversores esa proporción del capital.
La ventaja de este tipo de colocaciones que se planea con el BID es que como la CII tiene una alta calificación de riesgo («AAA»), le resulta mucho más barato tomar financiamiento que a emisores soberanos, como puede ocurrircon el Banco Central o con la Tesorería nacional. Además, es posible alargar significativamente los plazos sin pagar rendimientos elevados. El Central paga tasas cercanas a 11,50% anual en pesos por la colocación de Nobac a un año. La contracara es que los préstamos a las empresas también tendrían tasas mucho más bajas.
Por otra parte, en las últimas semanas circuló como rumor la intención del secretario de Finanzas, Alfredo Mac Laughlin, de emitir un título en pesos ajustable por BADLAR (tasa que pagan los bancos por depósitos de más de un millón de pesos) a plazo de tres o cuatro años, es decir, más extenso que el similar del BCRA.