Los números del turismo vienen mejorando de manera sostenida desde que comenzó el año, lo cual se refleja tanto en la relación entre los argentinos que viajan al exterior y los extranjeros que llegan al país, como en el saldo de divisas que genera el sector. La curiosidad es que este cambio de escenario se da sin que haya habido grandes cambios en el valor real del dólar respecto del año pasado. En ese sentido, parecerían estar incidiendo varios factores, como la situación de los salarios reales o la apreciación del real brasileño.
En primer lugar, vale aclarar que el turismo es una actividad que en Argentina suele ser deficitaria, tanto en términos de personas como de dólares. Pero, entre enero y agosto de 2026, los desbalances se redujeron en cada uno de estos meses.
Al analizar el número de viajeros, los números del INDEC muestran que la mejora se debe principalmente al menor turismo emisivo, que en los últimos tres meses analizados arrojó bajas interanuales en torno al 20%. Eso implicó que, al comparar el trimestre junio-agosto de 2026 con el mismo período de 2025, más de 140.000 residentes dejaron de visitar otros países. El mayor retroceso se verificó en los viajes a naciones limítrofes, particularmente hacia Chile (-48% en agosto) y Brasil (-20%).
Sin embargo, el turismo receptivo también aportó lo suyo, con subas interanuales cercanas al 10% en julio y agosto. En esos dos meses se registraron más de 35.000 turistas extranjeros adicionales en relación a los números de hace un año.
El mayor arribo de brasileños al país (+16% en agosto) explicó el grueso de la mejora, aunque también se observaron más llegadas desde Europa, Norteamérica y países latinoamericanos no limítrofes.
El déficit por turismo se redujo en u$s140 millones durante agosto
En materia de dólares, el Banco Central (BCRA) estimó en su Balance Cambiario que en agosto la balanza turística arrojó un déficit de u$s463 millones. Esto representó una reducción del 23,3% (-u$s140 millones) en el "rojo" contra agosto de 2025 y la tercera cifra más acotada de 2026.
Este mayor alivio para las cuentas de la autoridad monetaria fue generado principalmente por un incremento anual del 39,5% (+u$s94 millones) en el ingreso de divisas por el turismo interno. Pero también contribuyó la caída del 5,5% (-u$s46 millones) en el egreso de "billete verde" por los viajes en el extranjero.
No está de más recordar que el turismo es un sector clave para el flujo de dólares de la economía argentina, teniendo en cuenta que su resultado negativo representó en agosto el 65% del déficit total del comercio de servicios, un porcentaje en línea con el promedio del último año, que es del 69%.
Las series desestacionalizadas del INDEC mostraron que en agosto el turismo receptivo alcanzó su tercer nivel más alto desde marzo de 2024, solo superado por enero y marzo de este año. De la comparación se excluye el primer bimestre de 2024, ya que por esos meses era sumamente lógica una mayor llegada de extranjeros (lo cual efectivamente se verificó) debido a que el país quedó muy barato tras la devaluación de diciembre de 2023, a horas de la asunción de Javier Milei en Casa Rosada.
En el caso del turismo emisivo, agosto fue el tercer mínimo desde enero de 2025. En este caso, cabe resaltar que fue en 2025 donde se verificó el mayor boom de turismo en el exterior dado que se combinó el "dólar barato" con una recuperación parcial de los ingresos reales tras el duro ajuste del año previo.
Las causas detrás de la mejora en los saldos del turismo: ¿cuánto influye el dólar?
Uno de las principales variables que se suele mirar para entender la dinámica del turismo es el valor real del tipo de cambio. Sin embargo, los datos del BCRA reflejan que el tipo de cambio real multilateral promedio de los primeros ocho meses de 2026 fue apenas 2% superior al del mismo período de 2025, una variación que se explica fundamentalmente por los primeros meses del año, ya que desde junio la comparación interanual exhibe una nueva apreciación.
Es por ello que el Director de Análisis Macroeconómico de Equilibra, Lorenzo Sigaut Gravina, no ve en el precio del dólar la raíz de la menor presión que el turismo está ejerciendo sobre la demanda neta de divisas. "En cuanto al turismo emisivo, por lo menos, me parece que viene más por el lado de los ingresos reales. Si bien mejoraron en dólares, la gente gana en pesos, hay mucha deuda y las tarifas se llevan una parte cada vez mayor del salario", expresó en diálogo con Ámbito.
Una mirada similar tiene Rocío Bisang, economista de GMA Capital. "Cuando uno mira contra agosto del año pasado, el tipo de cambio real bilateral con EEUU está alrededor de 12% más apreciado, así que no parece que la caída del turismo emisivo venga por una corrección cambiaria. De hecho, la cantidad de argentinos que viajó al exterior cayó cerca de 19% interanual, mientras que el turismo receptivo creció alrededor de 10%. Mi impresión es que ahí están pesando más la dinámica de los ingresos, una actividad más floja y también cierta incertidumbre sobre los próximos meses, que puede llevar a postergar gastos grandes como un viaje", dijo a este medio.
Para Sigaut, "lo más complejo para explicar es por qué estamos teniendo mayor turismo receptivo, ya que ni el tipo de cambio ni la brecha son favorables para los turistas". "Se ve que eso no es lo único que importa", profundizó, y deslizó que pueden influir otros factores, como por ejemplo el hecho de que Argentina esté de moda como destino turístico.
Con una visión distinta, Martín Sarano, economista de la Fundación Internacional Bases, sostuvo que la mejora en la balanza comercial turística se explica por dos motivos. En primer lugar, subrayó la incidencia del incremento en el tipo de cambio real bilateral con Brasil, que fue de casi 8% entre 2025 y 2026, esencialmente como consecuencia de la apreciación del real brasileño. En paralelo, argumentó que en 2024 y 2025 se hizo efectivo una especie de turismo "reprimido" en el exterior a partir de la estabilidad cambiaria, la baja de la inflación y la liberación del cepo, pero que ahora ese efecto se diluyó.