16 de abril 2001 - 00:00

El euro es impopular porque lo ven débil

Cuando faltan apenas 8 meses y medio para que los billetes y monedas en euros circulen por Europa, hay una indiferencia notable de la mayoría de los 300 millones de personas cuya vida será afectada por la nueva moneda.

Ni siquiera la campaña publicitaria que comenzó intensamente en setiembre pasado con el eslogan «el euro, nuestra moneda» ha hecho que pocos comercios de los distintos países que adoptaron el euro pongan sus precios en esa moneda.

En poco tiempo, más de 50 billones de euros en monedas y 14 billones en billetes circularán por 12 de los 15 países que integran la Unión Europea. Dinamarca y Noruega quedaron al margen a pesar de que sus gobiernos aceptaron unirse al euro: la iniciativa fue rechazada por los pueblos en plebiscitos. Gran Bretaña continúa con la libra esterlina y es difícil que cambie de idea debido a la impopularidad de la moneda que, desde su nacimiento en enero de 1999, perdió 30% de su valor frente al dólar.

En cambio, el euro circulará libremente por Alemania, Austria, Bélgica, España, Finlandia, Francia, Grecia, Holanda, Irlanda, Italia, Luxemburgo y Portugal.

Rechazo alemán

Sólo 37% de los europeos hasta ahora quiere al euro. Los alemanes son los que más rechazan esta moneda, porque han visto caer sus ahorros por la debilidad frente al dólar.

Los más fervientes opositores son los alemanes del Este. A ellos pensar en una moneda débil les da escalofrío: recuerdan la hiperinflación y cómo los billetes se imprimían de un solo lado debido a que valían muy poco. No hay argumento que les haga cambiar de idea a los germanos. Poco o nada les importa que un euro barato ayude a las exportaciones, reactive la economía o cree más empleos. Ellos insisten en que tienen menos dinero que antes.

En cambio, en los países del Mediterráneo, la moneda es vista como un símbolo de la unidad europea y no se sienten humillados por su caída. Quizá porque ahí las monedas siempre fueron más débiles que el marco alemán. En la época del ECU (una moneda de cuenta), formado por la canasta de las distintas monedas europeas, se tomaba un promedio de todas las cotizaciones, y su oscilación tenía un límite, cuando se excedía alguien, debía revaluar para compensar la devaluación de las monedas más débiles. Generalmente, eran los alemanes los que revaluaban, y los franceses, italianos o españoles los que provocaban esa situación.

Imagen

Ahora, la campaña lanzada por la Unión Europea apunta a mejorar la imagen de la moneda, incluso en sitios de Internet hay programas de conversión rápida donde se entra a una calculadora que en un costado tiene las banderas de los 12 países del euro. Uno coloca la cantidad de euros y hace click en una de las banderas y le da la equivalencia en marcos, francos, liras o cualquier otra de las monedas. También hay juegos para chicos para que se familiaricen con el euro que toman a las 8 denominaciones en monedas que serán de 1 y 2 euros y de 50, 20, 10, 5, 2 y 1 centavos. Los billetes serán siete. El valor más alto será de 500 euros, seguido por el de 200, 50, 20, 10 y 5 euros.

Las monedas tendrán un anverso común, pero cada país puede poner el motivo que quiera en el reverso. Es decir, cara y ceca no serán iguales. En cambio, los billetes serán uniformes para toda el área.

Con las monedas, un francés puede comprar un sandwich y una gaseosa en Madrid como si fuera en París, aunque una de las caras sea distinta.

Desde el 1 de enero próximo y por seis meses, los euros convivirán con las monedas locales. En julio, sólo se aceptarán euros. Los europeos desearían para esa fecha que un euro valga un dólar para que la fiesta sea completa. Cavallo, también.

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