El gobierno sigue sin definir fecha para renegociar
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El titular de otra empresa del mismo sector, Carlos Fernández Prida (Telefónica), que preside también la ADESPA (Asociación de Empresas de Servicio de la Argentina), tampoco fue contactado por funcionarios públicos.
Uno de los pocos sectores que logró sentarse a conversar «con alguien» fue el de las empresa de transporte ferroviario. Hace un par de semanas, y de la mano del empresario Mario Montoto (Metropolitano), las cuatro empresas que prestan ese servicio en Capital y en Gran Buenos Aires ( TBA, Metrovías, Metropolitano, Ferrovías) le llevaron una voluminosa carpeta a Aníbal Fernández (secretario general de la Presidencia) y a José Pampuro (coordinador del área presidencial) «como para empezar a hablar», dijo a este diario uno de los concurrentes al encuentro. «Nunca más tuvimos noticias, y estamos perplejos por la falta de interlocutores.»
Según una versión, el denominado Instituto Argentino de los Servicios Públicos -una entidad en la que trataron de refugiarse todos los justicialistas nombrados por Carlos Menem al frente de los entes reguladores al llegar la Alianza al gobierno- estaría autopostulándose como el «think tank» del sector. Allí se los encuentra a Juan Legisa (del ENRE, electricidad), Luis Sbertoli (ex subsecretario de Energía Eléctrica de Menem) y Eduardo Zeballos (ETTOS, agua) como las figuras más salientes, pero también los acompaña un grupo de ex diputados peronistas bonaerenses.
Ese instituto tuvo una reunión «preparatoria» hace un par de semanas con Capitanich, en la que le llevaron un «paper» -que no excedería las cuatro páginas- con sus conclusiones de cómo debía renegociarse con las privatizadas. La versión indica que ese trabajo les habría sido encargado por el propio Capitanich, ante la inminencia (e inevitabilidad) del inicio de las conversaciones con las privatizadas, y el hecho de que nadie en el gobierno estaba en condiciones de hacerlo por falta de conocimiento de cuestiones técnicas.
Mientras el gobierno encuentra quien hable por él ante las poderosas empresas de gas, petróleo, transporte ferroviario, peajes y telecomunicaciones, lo inevitable se aproxima: el momento en que deberán admitir ante la población que las tarifas subirán, a pesar de sus promesas en sentido contrario. De hecho, ya se han producido «correcciones» (todavía mínimas) en algunas facturas de servicios y en ciertas rutas y accesos, pero de no renegociarse los marcos regulatorios seguirían en vigencia las actualizaciones (por inflación en Estados Unidos, por caso) que tienen todas.




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