El gobierno reafirma lo que todos saben: el Estado no es buen empresario.
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Caso 1: con la suba del petróleo, alienta el consumo de combustibles al impedirle -vía más retenciones- a las petroleras trasladar el aumento a los surtidores. De esta manera, los autos cargan nafta como si el crudo valiera u$s 32 el barril, en lugar de 42. Si subieran los combustibles, bajaría el consumo de naftas, se exportaría más petróleo, ingresarían más divisas, y el Estado y las provincias petroleras recaudarían más. En lugar de ser una bendición la suba del petróleo para un país que lo exporta, parece un problema.
Caso 2: como cayeron los precios de la soja y Brasil exporta cada vez más hacia la Argentina, el gobierno alentó la suba del dólar a más de $ 3. Con esto hará que los alimentos y artículos de primera necesidad se encarezcan porque sus precios están atados a los valores de exportación de los granos.
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