Nadie les avisó, al parecer, a los interesados bursátiles que ayer era lunes, que habían terminado los períodos de vacaciones y -fundamentalmente- que había que volver a «hacer mercado».
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Las órdenes no aparecieron, salvo las de reglamento, y como denotando que el trabajoso armado de la última rueda de julio (para darle el toque de 1,6 por ciento de aumento al Merval y dejando al mes positivo en marca decorosa) se había llevado gran parte de las energías disponibles. Sin suministros, al cabo de la jornada se anotó un indicador con 962 puntos -baja de 0,38 por ciento- remontando un piso de 955 y accediendo a un máximo de casi 966.
Una banda estrecha, donde solamente la caída de 3 por ciento en el Bansud se hizo notar en la oportunidad.
• Escasez notoria
La plaza retomó las marcas mínimas de julio, alejándose hasta solamente la mitad de lo que fuera el promedio de todo el mes. Sólo con $ 13 millones se sustentó el sector accionario, que se pone a tono en las cifras con el desértico paisaje del recinto despoblado de habitantes.
No sería novedad condicionante esto, pero es que las terminales también se mostraban escasas de luces. Y se redondeó un principio de agosto de gran anemia, escasa predisposición de las fuerzas y una rueda que siguió mostrando a la Bolsa en plenas vacaciones.
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