El año pasado anunció la crisis de las hipotecas (subprime) en Estados Unidos y el triunfo de Nicolás Sarkozy en las presidenciales francesas. También el ascenso del demócrata Barak Obama -hoy compite con chances en las primarias demócratas- y que Washington no atacaría a Irán durante 2007. Se trata del diario británico « Financial Times» y, aunque se equivocó al pronosticar un dólar fuerte, aquellos antecedentes justifican un repaso a sus predicciones para el año que comienza. Vale aclarar que éstas no son formuladas por adivinos o videntes, sino por «un equipo de los mejores expertos» a los cuales el periódico dice haber «instado a dejar de lado toda prudencia y arriesgarse a la humillación en la persecución de la gloria».
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Tres días antes del inicio de las primarias en Iowa, el diario apostó a «Clinton presidente: salvo enorme sorpresa, el candidato demócrata ganará la elección presidencial, tal es la impopularidad de la actual administración republicana, y Hillary Clinton será la candidata de su partido».
El «Financial» cree que la crisis de las hipotecas continuará siendo «la verdadera incógnita» si ésta se contagiará a otros mercados. ¿Habrá recesión en Estados Unidos? Aunque a principios del año, ese país «oscilará al borde de la recesión, no caería en ella», sostiene el diario. «No obstante, la situación económica global no debería enderezarse rápidamente y conocerá un período prolongado de débil crecimiento durante el cual será vulnerable a cualquier nuevo shock».
El «Financial» no es el único medio anglosajón que hace predicciones. La revista «The Economist» publica cada año desde 1986 un suplemento especial llamado «The World in». Su jefe de redacción, Daniel Franklin, afirma que China ocupará las primeras planas de la prensa mundial, «no sólo por las Olimpíadas, sino porque, junto con la desaceleración de la economía estadounidense, e incluso su eventual recesión, China será el país que más contribuirá al crecimiento mundial».
Temores
«La OPEP gobierna de nuevo», dice también «The Economist». «Los miembros del cartel están particularmente temerosos de aumentar las cuotas de producción de crudo en momentos en que la economía mundial se desacelera, puesto que la combinación de menor demanda y mayor provisión llevaría al derrumbe de los precios. Por lo tanto, es más probable que la OPEP agrave la desaceleración global manteniendo los precios altos.»
En un plano más anecdótico, «China será el país que más medallas de oro obtendrá en las Olimpíadas» y, para horror de los franceses, «Estados Unidos superará a Francia como primer consumidor de vino en el mundo»; 2008 no será sólo «el año de los demócratas»: para los chinos será «el año de la rata» -desde el 7 de febrero-, y para Naciones Unidas, «el año internacional de la papa», cuarto cultivo alimentario mundial.
En lo que concierne a América latina, «The Economist» no arriesga mucho al predecir una declinación de la influencia del presidente venezolano Hugo Chávez y que «Cristina de Kirchner enfrentará un año difícil: la inflación puede salirse de control, pero un ajuste sobre la recalentada economía argentina sería impopular». La revista anuncia que Cristina «tendrá una corta luna de miel política», lo que más que pronóstico ya es una constatación.
No faltan quienes critican a los adeptos a este tipo de pronósticos afirmando que, si se consulta a tres expertos sobre el mismo tema, cada uno vaticinará algo diferente. Otros defienden este ejercicio de futurología pues habilita a elaborar diferentes escenarios posibles para el porvenir, de los cuales pueden servirse quienes tienen responsabilidades corporativas o de gobierno para actuar sobre el presente previniendo o alentando tendencias.
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