El oro cerró el año con una leve baja de 0,1% a u$s 1.202,60 pero el descenso acumulado durante el año fue de 28%, el más grande en 32 años. Sucedió debido a que las perspectivas de una recuperación económica global llevaron a los inversores a optar por activos más riesgosos.
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Después de una tendencia alcista de 12 años, el oro perdió casi 30% en el 2013, en momentos en que la Reserva Federal de Estados Unidos comenzó a recortar sus estímulos lentamente.
Años de políticas monetarias expansiva para apuntalar la economía habían impulsado el precio del oro a máximos históricos de 1.920,30 dólares la onza en septiembre de 2011, en tanto tasas de interés bajas alentaron a inversores a poner su dinero en otro tipo de activos.
El oro también registró fuertes pérdidas anuales en otras monedas, con una merma de 31 por ciento en los precios en euros frente al año anterior, la primera caída desde 2004. Los precios en francos suizos cayeron 30 por ciento y 29 por ciento en libras esterlinas.
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