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El éxodo familiar post devaluación ya lleva tres meses de desarrollo pleno y es silencioso pero bastante numérico porque las mudadoras no dan abasto. Ayer, algunos de los teléfonos para solicitar este servicio estuvieron ocupados por horas y los encargados comerciales avisaban que «no podían atender más clientes».
Los destinos más elegidos para escaparse definitivamente son:
«También hay argentinos que se van a Bolivia, a lugares como Santa Cruz, que está en buena posición económica por negocios o por el precio del petróleo», indicó Alejandro Casaburi de Mudanzas Internacionales Fleyt. Como el costo de las mudanzas al extranjero es elevado y está dolarizado, muchos emigrantes solicitan el servicio de transporte de sus bienes hasta la frontera y desde allí terminan el recorrido en partes, o bien con un servicio local. «Estamos con mucho movimiento, hay tres veces más mudanzas afuera del país que dentro de la Argentina.»
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