El peso argentino se ubicó entre las monedas latinoamericanas que mejor resistieron la crisis que en las últimas semanas se desató en los mercados. De hecho, la moneda local se depreció 3,3% contra el dólar en lo que va de mayo, pero el real brasileño perdió 7,7% en el mismo período, mientras que monedas de economías mucho más estables como los casos de Chile y México también tuvieron caídas notables de 7% y 3,3%, respectivamente.
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El fortalecimiento del dólar se hizo notar en todas las cotizaciones de las pizarras latinoamericanas. La única excepción fue la de Venezuela, cuya moneda -el bolívar-se mantuvo sin cambios respecto de la moneda estadounidense. La explicación no pasa por las bondades de esa economía, sino, en realidad, por el fuerte ingreso de divisas provenientes de las exportaciones de petróleo, cuyo precio tocó niveles récord. Sin embargo, la moneda venezolana es la que más perdió en lo que va del año frente al dólar (16%) entre todos los países de la región.
Por otra parte, los países más abiertos al intercambio comercial de la región, como los casos de Chile y de México, reflejaron de manera casi inmediata los cambios en el contexto internacional. Por esa causa, el dólar tocó niveles récord contra el peso mexicano a fines de la semana pasada, al ubicarse en $ 11,60. Obviamente, el fortalecimiento de la divisa estadounidense, ante la inminente suba de las tasas de interés, le pegó a la economía mexicana, que tiene como principal socioa los Estados Unidos. En el caso argentino, la política de fuertes compras de dólares del Banco Central ayudó para que se incremente la cotización de la divisa desde $ 2,83 hasta $ 2,93. La institución que preside Alfonso Prat-Gay está comprando diariamente u$s 45 millones desde el 12 de abril.
Pero a pesar de la fuerte intervención, la divisa continúa por debajo de los $ 3 y «quedó atrás» si se la compara con los incrementos de otros países de la región. En particular, el gobierno sigue la evolución del dólar en Brasil, que se ubica en 3,13 reales.
El fuerte ingreso de divisas al país proveniente de la cosecha gruesa limitó la posible suba del dólar en los últimos días, y la situación continuaría sin variaciones por lo menos hasta mediados de junio. En el BCRA aseguran que no les preocupa que el peso quede rezagado respecto de la cotización de otras monedas de la región: «Brasil representa mucho menos de un tercio de las ventas del país al resto del mundo; por lo tanto, que haya aumentado la brecha de cotización entre el peso y el real no implica necesariamente una pérdida de la competitividad para la Argentina», aseguran.
Todo indica que el Central sigue estando cómodo con su actual política. «La inyección de pesos en el mercado, derivada de la compra de dólares, no está influyendo en los precios», aseguran. Si hay algún impacto inflacionario en los próximos meses, tendrá que ver con la adecuación de tarifas (particularmente, en el segmento energético) y no con la inyección de mayor cantidad de pesos. Además, continúa funcionando bien la « esterilización» (o absorción) de dinero a través de la colocación de LEBAC.
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