El petróleo, y el referencial estadounidense en particular, se vio apuntalado por expectativas de que las existencias de destilados, que incluyen combustibles para calefacción y diésel, cayeron en 800.000 barriles la semana pasada, lo que indica un repunte en la demanda en el principal consumidor mundial.
La caída prevista está eclipsando un pronóstico de alza en las existencias de crudo, en 800.000 barriles para la semana que culminó el 22 de noviembre.
El Instituto Americano del Petróleo (API) revelará sus cifras más tarde el martes, seguido el miércoles por los datos gubernamentales de la Administración de Información de Energía de Estados Unidos.
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