Las palabras de la presidente Cristina Kirchner, formuladas en Madrid, de que el Gobierno no traba importaciones llevaron "tranquilidad" a los empresarios importadores, ya que de inmediato comenzó a liberarse el ingreso de alimentos extranjeros que estaban frenados en las fronteras.
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Así lo admitió el gerente de Relaciones Institucionales de la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA), Miguel Ponce, luego de una reunión que empresarios del sector mantuvieron con Guillermo Moreno, en la Secretaría de Comercio.
"Es una muy buena noticia", enfatizó el empresario sobre la negativa de la Presidente de que vayan a aplicarse trabas a la compra de alimentos provenientes de la Unión Europea y de Brasil.
Además, Ponce reveló que tras estas declaraciones se liberó el ingreso de productos que estaban frenados en la aduana brasileña, como fue el caso de latas de choclo producidas en el vecino país.
También, en forma inmediata, medios de comunicación brasileños se hicieron eco de la noticia y publicaron que el gobierno argentino debió "ceder" en su pretensión de trabar importaciones.
Ponce, en tanto, enfatizó: "ahora tenemos mucha tranquilidad. La Presidente aseguró que no hay problemas en la importación y por tanto damos por sentado que no lo habrá".
En el marco de su participación de la cumbre Mercosur-Unión Europea, la Presidente sostuvo que en el país "no hubo restricciones de ninguna manera" al ingreso de alimentos.
Además, llamó a "no asustarse y ser muy sensatos, realistas, inteligentes, y ver la película entera y no la paja en el ojo ajeno", en alusión a las trabas que impone Europa para defender producciones de ese continente.
Los importadores se reunieron este lunes con el secretario Moreno, para analizar las medidas que el Gobierno pondría en marcha a partir del 1 de junio, para beneficiar a la industria alimenticia local.
No obstante, Ponce reconoció que lo expresado por la jefa de Estado plantea "un nuevo escenario que deberá ser analizado junto a Moreno, donde cada empresario informará los problemas que tuvo en la frontera argentino-brasileña para ingresar productos".
"Con Moreno nos comprometimos a analizar caso por caso. Pediremos a los socios de la cámara los datos del importación año pasado y del primer cuatrimestre de 2010 para analizar el sector en profundidad", dijo Ponce.
Asimismo, el empresario indicó que "los más preocupados son los industriales de la alimentación de la Argentina porque temen un efecto espejo en otros países, que decidan represalias por las decisiones del gobierno local".
"Esperamos que podamos llegar al 1 de junio con una solución que pudiera impedir que los productos dejen de llegar a la mesa de los argentinos, pero que si lo hagan en línea con los precios de los productos de aquí", expresó Ponce.