Electricidad: sistema opera al límite, pero no habría restricciones
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Los expertos creen que si hubiera una seguidilla de cuatro o cinco días de temperaturas máximas de 34° a 35°, y al mismo tiempo mínimas superiores a 24° o 25°, recién entonces podrían comenzar problemas con las instalaciones de distribución en Capital Federal y Gran Buenos Aires.
Si esas temperaturas exigirán, además, la aplicación de restricciones a las industrias, como ya ocurrió durante el invierno, depende de otros factores. Se piensa que la forma en que caen las fiestas de fin de año son un alivio, porque la actividad disminuirá sensiblemente desde el viernes 21 hasta el martes 25, y desde el 29 hasta el 1 de enero incluido.
Se afirma además que muchas empresas ya programaron la suspensión de la actividad desde el 21 de este mes hasta el 7 de enero, circunstancia que si se confirma atenuaría mucho la presión sobre el sistema eléctrico. Por otra parte, a partir del 7 se inicia el período de más salidas de vacaciones que se extiende hasta el 31 de ese mes.
Visto de esta manera, el tema más urgente es pasar la semana del 10 y la del 17 de este mes, porque el pronóstico indica que hoy lloverá y bajará la temperatura, y que ésta recién llegará a valores muy altos a partir del lunes próximo.
Ya sea por el cambio de gobierno,o por la interna entre el ministro de Planificación, Julio De Vido, y el secretario de Energía, Daniel Cameron, las empresas de energía afirman que no tienen datos sobre los planes que maneja el gobierno para los días de mucho calor.
Sospechan, sin embargo, que desde el Ministerio de Planificación puede volver a recurrirse al llamado telefónico para que algunas grandes empresas bajen el consumo, sin tener que explicitar restricciones para el universo de 4700 firmas que debieron ser afectadas durante el invierno.Sería una forma, se especula, de que Cristina Kirchner inicie el mandato sin que la crisis energética esté en el escenario.
En este contexto, se prevé que en las próximas horas volverán las presiones sobre las centrales térmicas para que superen los problemas de indisponibilidad que está en niveles altos. Según el gobierno, estas usinas están operando ahora permanentemente a gas, lo que les mejora la eficiencia.
En cuanto a las represas hidroeléctricas, los aportes de Yacyretá y Salto Grande siguen siendolos más importantes. En las centrales del Comahue, en tanto, ya se sabe, que este verano producirán menos que en el anterior, porque fue un año muy seco y parte del deshielo fue absorbido por la tierra en el recorrido hasta los embalses. No obstante, en este momento, el agua que está ingresando sería mayor que la saliente, lo que significa que todavía se puede hacer cierta reserva para los días de mayor calor.
Un problema, en cambio, aparece por el lado de Brasil. El sistema argentino opera siempre al borde, sin reservas, cuando la temperatura llega a niveles extremos. Por eso, la importación desde Brasil opera como un reaseguro en caso de un imprevisto. Este verano, sin embargo, no podría contarse con esa contribución por la sequía que está afectando a las represas hidroeléctricas de ese país. Una cuestión aparte es que el proyecto oficial de añadir energía a través de grandes grupos electrógenos movibles o portátiles en sitios claves como la costa atlántica, sigue demorado y Enarsa, la empresa estatal de energía, todavía no realizó las adjudicaciones, de modo que esas máquinas recién podrían estar disponibles en febrero si en los próximo días se firman los contratos.




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