4 de diciembre 2007 - 00:00

Electricidad: sistema opera al límite, pero no habría restricciones

La demanda de energía superó ayer a las 20.30 la previsión que Cammesa, empresa que controla el despacho eléctrico, había formulado para el horario pico de las 21. Mientras la entidad previó un consumo máximo de 17.353 megavatios para el día, a las 20.35 se había ubicado en 17.473 megavatios. A las 20.50 alcanzó 17.771 megavatios y luego empezó a bajar levemente.

El total disponible a nivel nacional, en tanto, se ubica en torno a los 19.000 megavatios, pero esta semana hay muchas máquinas térmicas indisponibles por fallas o salidas programadas de mantenimiento. Los datos no pudieron extraerse directamente de la página de Cammesa en Internet como se hacía habitualmente, y a partir de las 19 horas y hasta las 21.30, sólo pudieron contar con la información, las empresas eléctricas con contraseña.

El hecho, que no obedece a problemas de sistema porque el resto de los números siguieron actualizándose normalmente, estarían revelando que el gobierno decidió aplicar el criterio INDEC para la demanda eléctrica. En este caso, como el dato no se puede manipular, directamente no se informa.

Un elemento llamativo es que el sistema interconectado llegó a una demanda mayor a la prevista por el consumo de Capital Federal y Gran Buenos Aires, mientras en algunas provincias del interior, había cortes de luz bastante extendidos.

El gobierno busca llegar a la asunción de Cristina Kirchner sin necesidad de aplicar restricciones al uso de electricidad, y en apariencia podría lograrlo si hoy llueve y la temperatura baja tal como está pronosticado.

  • Suspensión

    Los expertos creen que si hubiera una seguidilla de cuatro o cinco días de temperaturas máximas de 34° a 35°, y al mismo tiempo mínimas superiores a 24° o 25°, recién entonces podrían comenzar problemas con las instalaciones de distribución en Capital Federal y Gran Buenos Aires.

    Si esas temperaturas exigirán, además, la aplicación de restricciones a las industrias, como ya ocurrió durante el invierno, depende de otros factores. Se piensa que la forma en que caen las fiestas de fin de año son un alivio, porque la actividad disminuirá sensiblemente desde el viernes 21 hasta el martes 25, y desde el 29 hasta el 1 de enero incluido.

    Se afirma además que muchas empresas ya programaron la suspensión de la actividad desde el 21 de este mes hasta el 7 de enero, circunstancia que si se confirma atenuaría mucho la presión sobre el sistema eléctrico. Por otra parte, a partir del 7 se inicia el período de más salidas de vacaciones que se extiende hasta el 31 de ese mes.

    Visto de esta manera, el tema más urgente es pasar la semana del 10 y la del 17 de este mes, porque el pronóstico indica que hoy lloverá y bajará la temperatura, y que ésta recién llegará a valores muy altos a partir del lunes próximo.

    Ya sea por el cambio de gobierno,o por la interna entre el ministro de Planificación, Julio De Vido, y el secretario de Energía, Daniel Cameron, las empresas de energía afirman que no tienen datos sobre los planes que maneja el gobierno para los días de mucho calor.

    Sospechan, sin embargo, que desde el Ministerio de Planificación puede volver a recurrirse al llamado telefónico para que algunas grandes empresas bajen el consumo, sin tener que explicitar restricciones para el universo de 4700 firmas que debieron ser afectadas durante el invierno.Sería una forma, se especula, de que Cristina Kirchner inicie el mandato sin que la crisis energética esté en el escenario.

  • Presiones

    En este contexto, se prevé que en las próximas horas volverán las presiones sobre las centrales térmicas para que superen los problemas de indisponibilidad que está en niveles altos. Según el gobierno, estas usinas están operando ahora permanentemente a gas, lo que les mejora la eficiencia.

    En cuanto a las represas hidroeléctricas, los aportes de Yacyretá y Salto Grande siguen siendolos más importantes. En las centrales del Comahue, en tanto, ya se sabe, que este verano producirán menos que en el anterior, porque fue un año muy seco y parte del deshielo fue absorbido por la tierra en el recorrido hasta los embalses. No obstante, en este momento, el agua que está ingresando sería mayor que la saliente, lo que significa que todavía se puede hacer cierta reserva para los días de mayor calor.

    Un problema, en cambio, aparece por el lado de Brasil. El sistema argentino opera siempre al borde, sin reservas, cuando la temperatura llega a niveles extremos. Por eso, la importación desde Brasil opera como un reaseguro en caso de un imprevisto. Este verano, sin embargo, no podría contarse con esa contribución por la sequía que está afectando a las represas hidroeléctricas de ese país. Una cuestión aparte es que el proyecto oficial de añadir energía a través de grandes grupos electrógenos movibles o portátiles en sitios claves como la costa atlántica, sigue demorado y Enarsa, la empresa estatal de energía, todavía no realizó las adjudicaciones, de modo que esas máquinas recién podrían estar disponibles en febrero si en los próximo días se firman los contratos.
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