Comenzó ayer en San Pablo la versión latinoamericana del Foro Económico Mundial. Por la Argentina el único funcionario presente fue Martín Redrado, titular del Banco Central. Entre empresarios y economistas, el comentario común fue la excelente performance que lleva adelante Chile en su economía, la más competitiva -y no por un dólar alto como se quiere imponer aquíde la región. Del país se destaca el alto crecimiento tras la crisis de 2001, pero a la hora del análisis de reformas pendientes llueven los interrogantes de inversores.
Enviado especial a San Pablo - Con amplia convocatoria, se inauguró ayer la edición latinoamericana del Foro Económico Mundial en la ciudad de San Pablo. La institución fundada por Klauss Schwab y que se reúne anualmente en Davos, decidió inaugurar con esta edición una etapa de regionalización del evento, que continuará en Medio Oriente, Africa, Asia del Este, y tendrá encuentros especiales en China y en la India.
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La asistencia, de más de 300 personas, fue dominada por empresarios, pero también había economistas y analistas de la región, junto con representantes de organismos internacionales. Quizá fueron las presencias oficiales las que más se extrañaron, pero en año electoral en gran parte del continente, donde predomina el giro a la izquierda, muchos funcionarios decidieron no asistir al foro, cuya tradición no ha sido, precisamente, la recomendación de medidas heterodoxas.
De la Argentina se pudo ver al presidente del Banco Central, Martín Redrado, Clarisa Estol (junto con otros funcionarios del Banco Hipotecario -la entidad aporta a la financiación del evento-), Julio Dreizren (IMPSA), Eduardo Elsztain de IRSA, Juan Forn (Molinos), Félix Peña (Fundación BankBoston) y Santiago del Sel (Zurich Seguros), entre otros.
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El evento comenzó con una serie de desayunos cerrados, donde se discutieron diversos temas que afectan a la región. John Williamson, miembro del Instituto de Economía Internacional y autor del famoso artículo que dio nombre al llamado Consenso de Washington, declaró a la salida de la reunión matutina sobre Mercados de Capitales que «no esperaba una recuperación tan fuerte de la Argentina después de la crisis de 2001». «Salieron fortalecidos de la reestructuración de la deuda, pero ésta debería haberse hecho en un marco de mayor cortesía hacia la comunidad internacional, porquela reputación que un país crea no es algo irrelevante para la economía», añadió. También advirtió sobre los factores que pueden alejar la inversión internacional: «Malas instituciones, un manejo macroeconómico no eficiente, situaciones políticas conflictivas».
También Pamela Cox, vicepresidente para América latina y el Caribe del Banco Mundial, consultada sobre la Argentina, dijo estar «muy conforme con el crecimiento, pero todavía preocupada por los índices de pobreza». La funcionaria identificó a las instituciones como el principal punto para mejorar, en aspectos tales como la excesiva demora y las complicaciones para comenzar una actividad económica legal, que dificultan el crecimiento de la economía.
El almuerzo de trabajo más importante del día y al que asistió la mayor parte de la comitiva-argentina fue el dirigido por Felipe Larraín Bascuñan, profesor de Harvard; Andrew Crockett, presidente del JP Morgan Chase; y Moisés Naím, editor de la revista « Foreign Policy». En el almuerzo, se advirtió sobre los desbalances en la economía global (fuertes y sostenidos déficits en EE.UU. financiados con superávits de los países asiáticos) y el peligro que representa el ajuste de esa situación para América latina. Crockett resaltó, sin embargo, que es de esperar un proceso gradual.
Otro momento destacable de la tarde fue cuando, en conferencia de prensa, Naím remarcóla paradoja del «chavismo vs. chilenismo»: ¿cómo puede ser que un país con tan firme y continuado desempeño económico y democrático, como Chile, no sea considerado un ejemplo en el subcontinente, y un gobierno con tintes autoritarios, que no ha podido mejorar la pobreza y se basa en los ingresos del petróleo, como el de Chávez, despierte tantas pasiones? La respuesta que encuentra al fenómeno va por el lado del fracaso en la década pasada en solucionar el problema de la corrupción y la desigualdad.
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