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Nuria Susmel
P.: ¿Son buenos para la economía los aumentos de sueldo pactados con los gremios?
N.S.: Soy partidaria de la negociación salarial a nivel más desagregado que el actual. Hoy los salarios se fijan por rama de actividad y lo acordado se aplica a todas las empresas del sector, independientemente de su tamaño, de si su productividad se incrementó o no, de si exporta o no... El 19% acordado puede ser positivo para un grupo de empresas o excesivo para otras.
P.: ¿Piensa que las nuevas leyes laborales perjudican la reducción del desempleo?
N.S.: Sí, la legislación laboral en la Argentina parece bastante rígida. Los costos de indemnización son altos; existen fuertes limitaciones a la contratación por períodos cortos; la negociación salarial es centralizada, negocia el sindicato y los representantes de las empresas y lo acordado es válido para todo el sector. Yo diría que no contribuyen a la creación de empleo. Mayor flexibilidad en el mercado de trabajo haría más rápida la reducción del desempleo, pero lo más preocupante es que las reformas que se están realizando y los proyectos de ley que hay en el Congreso en materia laboral apuntan a mayores costos laborales, mayor rigidez y mayor litigiosidad en el mercado de trabajo.
P.: ¿Cuál es su opinión sobre el sistema previsional actual; habría que hacer cambios?
N.S.: Tiene algunos inconvenientes, principalmente vinculados con los incentivos. El fuerte aumento de la jubilación mínima que pasó de $ 150 a $ 500 contra sólo 11% que se incrementaron las jubilaciones por encima de $ 630 fue haciendo que cada vez más personas se encuentren en el tramo de la jubilación mínima. En el año 2003, 35% de los beneficiarios del sistema previsional público cobraban el haber mínimo, hoy alcanzan casi 70%. Esto da la idea de que aportar mucho o poco termina siendo lo mismo: el haber va a ser igual. A esto se suma la moratoria para quienes tengan la edad de retiro pero no tengan los años de aportes suficientes, inclusive pueden no tener ningún aporte y aun así conseguir una jubilación. Esto claramente es una señal que incita a evadir los aportes.
P.: ¿Pueden convivir el sistema de reparto con el de capitalización o habría que erradicar alguno?
N.S.: Reparto y capitalización pueden convivir, todo se puede en este mundo. Sin embargo, sería saludable el cierre del de reparto, lo cual podría hacerse eliminando la opción entre reparto y capitalización para los nuevos ingresantes al sistema. Eso no tendría efectos en el corto plazo, los que ya están en el reparto seguirán allí, pero para el largo plazo se elimina el déficit del sistema previsional. Además, el sistema de capitalización tiene notables ventajas.
P.: ¿Qué ventajas ve en el sistema de capitalización?
N.S.: En primer lugar, marca un fuerte vínculo entre aportes y haberes, con lo cual los incentivos a evadir son menores. A diferencia del sistema de reparto, la regla para el ajuste de los haberes no es discrecional. Hoy por hoy, el ajuste en el sistema de reparto depende de la voluntad política, mientras que en la capitalización, depende de la rentabilidad del fondo, sea de la AFJP o de la compañía de segurosde vida a la cual adhirió quien se retira. De hecho, entre 1995 y 2004, la persona que se retiró con un haber superior a $ 630 en capitalización tuvo ajustes positivos, mientras que el que se adhirió a reparto recién tuvo un ajuste este año. Además, si el sistema es sólo de capitalización, no existe posibilidad de déficit y contribuye al desarrollo del mercado de capitales.
Entrevista de Laura Costa




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