Uno de los objetivos del gobierno, con vistas a las elecciones de 2007, es bajar drásticamente los índices de empleo en negro. «Saldé la deuda con el FMI, las reservas del Banco Central son récord, la economía crece con tasas «chinas», logré bajar la inflación, la desocupación llegará este año a un dígito y me van a decir que no se puede atacar el empleo en negro», dijo el Presidente, enojado, a su entorno más cercano. En más de una oportunidad Néstor Kirchner le reprochó por esta cuestión al ministro de Trabajo, Carlos Tomada, según se comenta en la Casa Rosada. Ante las reprimendas, una de las respuestas del funcionario fue a encontrarse por separado con los titulares de la Unión Industrial Argentina, Héctor Méndez, y de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL), Alberto Alvarez Gaiani.
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En estas reuniones los invitóa firmar una carta compromiso para atacar el empleo no registrado, convite que fue calurosamente aceptado por los dirigentes empresarios, a pesar de la falta de precisión por parte del sector oficial acerca de cómo se encararía esa lucha. El desconocimiento aún perdura, porque tras haber pasado más de dos meses desde esos encuentros, los empresarios no recibieron ningún llamado de la cartera laboral.
Mientras tanto, con métodos que a los empresarios les generan más de un dolor de cabeza, el sindicato de los Camioneros en dos años logró blanquear a más de 10.000 trabajadores que pasaron a engrosar los casi 220.000 agremiados.