14 de marzo 2001 - 00:00

Empresario rechazó cargo en Industria

Si Carlos Leone, de Acíndar, no hubiera puesto como condición que quería participar de las negociaciones del ALCA y el Mercosur, seguramente hubiera sido designado ayer por López Murphy al frente de la Subsecretaría de Industria.

Durante el fin de semana pasado, el flamante secretario de la Producción, Víctor Savanti, había acordado con los industriales mantener en el cargo a Alberto Ibáñez, secretario de Inversión y Comercio Exterior, y además llevar a Industria a Leone.

Encono

Pese a este acuerdo, ayer Ibáñez debió dejar el cargo pero Leone finalmente no fue convocado para formar parte de la nueva secretaría.

Los empresarios creen que López Murphy sólo quiere gente de él y que, además, al equipo de FIEL no le interesa incluir a un hombre que tenga contactos con la Unión Industrial Argentina, entidad con la que mantiene un viejo encono.

Además, se enteraron de que la jugada de Economía es directamente no participar de las negociaciones del ALCA y el Mercosur y dejar esto en manos de la Cancillería.

El malhumor en la reunión del comité ejecutivo de la entidad fabril ayer a la tarde era palpable. Creen que es inadmisible que no se encare la baja de impuestos a la producción y al consumo para reactivar la economía y se siga hablando de otro ajuste. En tal sentido, sostienen que el ajuste por sí solo implica Víctor Savanti recesión y que de continuar en esta senda se perderá otro año sin lograr reactivar el aparato productivo.

Se analizó sacar una solicitada con estos conceptos, pero se dejó en suspenso hasta que
López Murphy dé a conocer el nuevo paquete de medidas.

Con respecto a las negociaciones del ALCA, los industriales dicen que en el gobierno existe una falta de transparencia y estrategia para encararlas.

Sin resolución

«No saben resolver los temas pendientes del Mercosur, por eso plantean una fuga hacia adelante con el ALCA. Siguen sin resolver el principal problema, que es la falta de competitividad de nuestra economía», sostuvo indignado un empresario del interior.

«El problema de la competitividad lo vamos a seguir arrastrando al ALCA si no encontramos una salida antes»,
reforzó otro la idea. Aseguran que no existe ningún documento serio sobre el impacto que traerá en la economía un acuerdo de este tipo. Recordaban algunos que cuando México empezó a negociar con EE.UU. puso en práctica lo que se llamó el «next door». En esta «puerta de al lado» estaban los empresarios ayudando en las negociaciones y, si bien no era vinculante, por lo menos demostró ser un trabajo en equipo.

Ya cuando los ánimos estaban caldeados, otro de los miembros de junta directiva expresó:
«Es agresivo que Artana diga que los salarios son altos en este país», lo que volvió a generar nuevos enojos contra el equipo económico.

Pero además se dejó traslucir que en el mismo seno de la Alianza son reacios a «jugarse» por las nuevas autoridades económicas.

Dicen que varios dirigentes del partido gobernante les confesaron que nadie puede ayudar a alguien que no bien asume se la pasa diciendo que ante el primer escollo piensa renunciar, como veladamente dejaron trascender varios integrantes del equipo de FIEL.

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