10 de diciembre 2000 - 00:00

EMPRESARIOS SE QUEJAN DE IMPUESTOS Y CONTRABANDO

Mar del Plata - La VI Conferencia Industrial de la UIA se asemejó almuro de los lamentos. Ningún orador dio un discurso esperanzador. Todos traíanun pedido al gobierno, algunos lo acompañaban de una propuesta, otros con lahistoria de la decadencia de su sector en los últimos años.

Vicenzo Barello, el presidente de Fiat Argentina, fue quien hizo uno delos reclamos más elocuentes al pedir seguridad jurídica para las inversiones.

Por supuesto, arremetió contra los impuestos distorsivos como el de laGanancia Mínima Presunta y pidió una baja de las tasas y una política paradesarrollar exportaciones.

Ante 300 personas, Barello recordó que durante 1999 las terminalesperdieron 600 millones de dólares por una pronunciada caída en las ventas, altiempo que vaticinó que este año «las pérdidas serán similares».

El empresario calificó de «insoportable» la carga fiscal que pesa sobrela fabricación de vehículos, que representa 37 por ciento del costo total de producción.

Recordó que la industria automotriz representa 12 por ciento del PBIargentino, pero este año se venderán unas 315 mil unidades que indican que«estamos en un mercado muy pequeño».

 

Libros

 

Otro sector que pintó su mala situación fue el gráfico. Joaquín Ledesmaal presentar su informe dijo que la industria gráfica sufrió una «aperturadramática» y la importación de libros aumentó 1.500 por ciento en 5 años. Elrepresentante del sector pidió que se vuelva al anterior status de protección através del «compre nacional».

A su turno el directivo de la empresa de indumentaria Gatic, SergioBagcheian, que tiene entre otras la representación de Adidas y Le Coq Sportif,pidió impulsar la competencia en el sector, pero reclamó un mayor controladuanero.

Destacó que «la Argentina fue el primer país en el Hemisferio Sur ensufrir las consecuencias de una apertura indiscriminada al ingreso deindumentaria».

Como problemas más grandes del sector enumeró a «la producciónclandestina, el contrabando, la falsificación de marcas y la venta marginal,como las causas de la competencia desleal interna en el sector indumentaria».

Bagcheian precisó que «existen 24 mil empleados del sector noregistrados, la producción clandestina, incluido el contrabando, alcanza a los100 millones de prendas, con venta marginal por 1.200 millones de dó-lares yuna evasión de 500 millones de dólares anuales».

 

Inviable

 

«La convivencia de ambos sectores es inviable», agregó y dijo que «espreciso decidir entre la formalidad y el trabajo digno o la informalidad y eltrabajo esclavo, y definir qué modelo de país queremos.»

En esta conferencia la UIA está presentando su propuesta de reactivacióneconómica que prevé elevar las exportaciones a 50 mil millones de dólares en 5años. También se orienta a bajar la desocupación a 7 por ciento y elevar laproducción industrial desde los actuales 45 mil a 60 mil millones de dólares en2 años.

En ese marco, Guillermo Gotelli, presidente del Comité Organizador de laConferencia Industrial, consideró que la Argentina «no puede seguir en esteestado, por lo cual es necesario hacer propuestas» para el crecimiento, eldesarrollo y la creación de empleo.

El presidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de laRepública Argentina (ADIMRA), Juan Carlos Lascurain, sostuvo que «los regímenesde planta llave en mano terminaron por representar una desprotección para elsector», porque precisó que por efecto de estas políticas «no sólo seimportaban los bienes de capital sino también todo lo que hacía a la parteperiférica de la fábrica, como luces, guantes y hasta pares de zapatos».

El presidente de la Cámara de la Industria Curtidora Argentina, EduardoWydler, se mostró «absolutamente en contra» de la intención del Ministerio deEconomía de ampliar los cupos para la importación de cueros, pues advirtió queesa iniciativa «es algo incoherente y retrógado».

 

Celulosa

 

Wydler alertó que si los cueros argentinos salen del país sin procesar,«estaríamos generando menos divisas y, por consiguiente, existirían menospuestos de trabajo».

El titular de la Asociación de Fabricantes de Celulosa y Papel, RafaelGaviola, aseguró que esa actividad «está llamada a ser uno de los grandessectores industriales de nuestro país», aunque sostuvo que, para lograrlo, «hayque frenar la voracidad fiscal y eliminar la evasión tributaria, reducir elcosto de capital de inversión, mejorar el acceso al crédito y evitar prácticasdesleales de comercio exterior».

Por su parte, el presidente de la Federación Argentina de la IndustriaMaderera y Afines (FAIMA), Hugo Vicente, sostuvo que «el Estado carece de unapolítica industrial y de exportación», y pidió «la aplicación del 'comprenacional', la reducción del costo argentino y una nueva ley PyME con ventajaslaborales, crediticias e impositivas para las pequeñas y medianas empresas».

El presidente de la Cámara de la Industria del Calzado, Carlos Bueno,dijo que la producción de calzado cayó 19,3 por ciento en los recientes cincoaños, y en la última década desaparecieron unas 1.500 pequeñas fábricas en esesector.

Bueno expresó que la caída del consumo per cápita de calzado fue de 12por ciento en los últimos cinco años por el «comercio desleal, con agresión desubsidios de Brasil, el dumping social que se practica en Asia y un crecimientogeométrico del contrabando, que exige medidas drásticas para frenar estadestrucción del empleo en la Argentina».

 

AVATARES INDUSTRIALES

«Prefiero no ocupar el espacio del Presidente. Además, no quiero que sepolitice la conferencia. Ustedes saben que mi pensamiento industrial y a favorde la producción lo expliqué hace menos de un mes, cuando festejaron el Día dela Industria» fue el mensaje que envió Chacho Alvarez cuando decidióautodesplazarse de la conferencia industrial.

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Imprevistamente, Graciela Fernández Meijide confirmó anoche su presenciahoy en la convención. Si bien estaba invitada, aunque no para exponer, losindustriales vieron el gesto de la ministra como una compensación frepasistadada la ausencia de Carlos Chacho Alvarez.

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«Me llamé a silencio», repetía insistentemente Eduardo Baglietto,titular de la Cámara Argentina de la Construcción, cuando le preguntaban por sumutismo ante los cambios que desde Economía quieren hacer al plan de infraestructurapara permitir la entrada a constructoras internacionales.

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«Brasil tiene razón», dijo el presidente de Fiat Argentina al referirseal modo de cálculo del contenido de partes de fabricación nacional en eltratado automotor. «Siempre se dijo que se mantenía el sistema de medición queteníamos antes (del nuevo régimen común), de repente se cambia y esto escomplicado», dijo Vicenzo Barello. Argumentó que el modo de cálculo vigente,según el gobierno argentino, «aumentaría mucho los costos» porque exigiría «unacompra de piezas nacionales no necesariamente competitivas, probablemente nopor culpa de los proveedores, sino por las bajas economías de escala en laArgentina».

 

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