Las operaciones de compras y fusiones de empresas se desplomaron por la pérdida de valor de éstas. Desapareció la inversión internacional. Se espera que se recuperen de la mano de la actual reactivación económica.
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Este mercado cayó fuertemente de u$s 21 miles de millones en 1999 a u$s 15 miles de millones en 2000 y, luego de la devaluación, se desbarrancó a sólo u$s 2 miles de millones por año. Como puede verse en el gráfico, el mercado quedó reducido por la casi desaparición de inversores internacionales, en tanto que se mantuvo el nivel de transacciones domésticas que, de todas maneras, es, y siempre fue, muy chico.
La caída del valor de las empresas, dado que sus activos ubicados en el país están en pesos -pero las deudas se mantuvieron en dólares para aquellas compañías que tenían préstamos bajo legislación internacional-, hizo que las transacciones que se efectuaron fueran, en muchos casos, simbólicas, es decir, por un dólar y haciéndose cargo el comprador de la deuda para renegociarla.
El monto de la deuda del sector corporativo argentino que no se pesificó llegó a un valor de casi u$s 60.000 millones (u$s 28.000 millones grandes empresas, u$s 27.000 millones medianas empresas y u$s 5.000 millones pymes), incluyendo los intereses devengados hasta 2002, o sea que fue sumamente importante y afectó al valor del «equity» o patrimonio neto de gran parte de las empresas ubicadas en la Argentina. El gobierno de ese momento no estableció ningún ordenamiento sistémico para la reestructuración ordenada de estas deudas como, por ejemplo, hizo el Banco de Inglaterra con el London Approach en el caso de la crisis financiera del sudeste asiático de 1998.
Si tomamos otro enfoque y analizamos la evolución de este mercado por el número de transacciones concretadas por año, este indicador no cayó tanto dado que en 1999 teníamos 180 transacciones y en 2005 en número lo estimamos en 113 transacciones. Pero debido a la caída de valor de las empresas, los importes involucrados cayeron fuertemente.
En los últimos años, se ha completado el proceso de reestructuración de este tipo de deudas, el país ha recuperado sus niveles de actividad, las empresas han mejorado el uso de la capacidad instalada de producción, o sea, han incrementado sus niveles de venta sin inversiones de capital significativas, por lo que ha mejorado el costo fijo unitario de producción, con lo cual la rentabilidad ha tendido a normalizarse. Por lo tanto, el valor de las transacciones va a recuperar los niveles de precrisis en forma paulatina, y se estima que en dos años la situación retornará a un nivel del mercado de M&A similar al de los años 1999-2000.
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