Esta diferencia no es importante cuando se mira hacia los compromisos fiscales corrientes del sector público. La obra pública, el pago de salarios y gastos habituales dentro de la administración pública nacional, los planes sociales como el de Jefas y Jefes de Hogar y prácticamente todo lo que figura dentro del presupuesto en el rubro erogaciones son en pesos. Además, la existencia de retenciones a las exportaciones de 20 por ciento para productos como la soja, le permiten al gobierno tener ingresos calculados en dólares a un cálculo de 3 a 1 frente a hace dos años.
El grave problema aparece al analizar la capacidad de atender a los más de 180.000 millones de dólares de la deuda externa, tanto la de más de u$s 88.000 millones de los acreedores privados caída en default; como la que se mantiene con los organismos financieros internacionales.
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