Aunque parezca casi una vulgaridad, sólo se puede decir que los "tontos" entraron por un tubo. Tontos, porque sin motivos de peso para justificar una suba del mercado tecnológico fueron muchos los inversores profesionales (los privados siguen notables por su ausencia) que se lanzaron a desprenderse de sus blue chips para comprar algunos de los grandes integrantes del NASDAQ, justo en el tradicional "día de los tontos". Esta vez parece que la broma les salió bien a "los vivos", y 24 horas después de trepar 0,94%, el NASDAQ se derrumbaba 3,13%. Hay que entender que si bien el mercado puede no estar realmente mal, al menos no está bien, por lo que la prudencia sigue siendo la mejor consejera. Que hubo algo más que un "empome" o "enchufe", como se define en la jerga esa operación de hacer entrar al mercado a los incautos a un precio ostensiblemente irrazonable, para esquilmarlos lo más rápido posible, lo demuestra el comportamiento de los volúmenes, que de los más de 1.500 millones de acciones negociadas en el sistema electrónico durante el lunes creció a casi 1.700 millones, en tanto que en el NYSE la cifra aumentaba a 1.175 millones. Ese algo más fueron ventas a la baja. Para peor, al menos entre quienes se juegan todavía por los papeles de la nueva economía, el NASDAQ cerró en el punto más bajo del día dejando un gusto amargo que hace tiempo no se sentía. Se puede hablar de los malos números de PeopleSoft (que se desplomó más de 30%) o de la bajada de pulgar que rehiciera la gente de Goldman a Microsoft , EMC o Siebel, pero nada de esto justifica ni que la de ayer fuera la tercera merma consecutiva del Dow, ni mucho menos que el NASDAQ quedara en el valor más bajo desde principios de marzo. El petróleo y la violencia en Medio Oriente siguen imparables.
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