Un congreso sobre la integración energética en América latina que se está realizando en Chile fue escenario para una fuerte y en principio injusta crítica a la Argentina por parte de un académico brasileño. Se trata de Edmilson Moutinho, profesor de la Universidad de San Pablo, que dijo que si nuestro país «entra en el proyecto no tenemos proyecto porque nadie va a colocar dinero en la Argentina a menos que entren empresas estatales como Petrobras o PDVSA».
Según Moutinho, «ahí hay actores políticos y no es más historia económica, porque económicamente hablando no hay inversores para la Argentina en proyectos que demoren 10 o 20 años para obtener retornos», argumentó.
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Estas declaraciones no contemplan que actualmente el mercado local es el principal protagonista de la integración latinoamericana con cinco gasoductos a Chile, uno a Uruguay y otro a Brasil, y la interconexión eléctrica con los territorios uruguayo y brasileño.
Chile sigue siendo -aun con las reservas en descenso- el principal beneficiado por el gas argentino, y continúa dependiendodel suministro, aunque ya hace dos inviernos que comenzó a tener alguna limitación. Por su parte, Brasil, a través de Petrobras, adquirió la ex Pérez Companc, la última petrolera de capitales locales, por su interés en el negocio energético en y desde la Argentina.
El académico brasileño también sostuvo en Santiago que en América latina «hay mucho gas», desconociendo la compleja situación política en Bolivia, originada precisamente por los proyectos de exportación de gas, el histórico conflicto entre ese país y Chile, el principal demandante de la región, y la próxima elección presidencial en el Altiplano, donde el favorito es Evo Morales, impulsor de más impuestos a las petroleras.
• Complicado
«Hay mucho gas - dijo Moutinho-; lo que no hay es organización política en los países, y falta inversión en la Argentina, y entonces yo pensaría el anillo en partes.» Por un lado, agregó, Perú y Chile, y, por otro, una complementación Brasil-Bolivia. «La inclusión de la Argentina es más complicada; creo que es muy difícil convencer a inversionistas de hacer gasoductos o hidroeléctricas o grandes proyectos en ese país hoy», insistió.
Paradójicamente, también expresó que el futuro del proyecto energético en la región depende más de una decisión política que económica, porque los inversionistas privados no van a hacerlo. Asimismo, con respecto al temor que despiertan en los inversores los cambios en las reglas del juego por parte de los gobiernos locales, Moutinho dijo que «esnormal que las reglas se cambien cuando los recursos naturales dependen del precio del mercado».
Opinó que ese reclamo no tiene tanta relevancia; «es más importante saber cuando se habla del gas si va a haber consumidores que puedan pagar, porque ellos son muy pobres». Con más precisión, el director de la división de Recursos Naturales de la Comisión Económica
Para América Latina y el Caribe, Fernando Sánchez, afirmó que el «anillo energético no es un proceso real de integración». Lo definió como una red de « conexiones bilaterales entre países que necesitan energía y otros a los que les sobra».
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