Envían u$s 800 millones al año argentinos del exterior
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Luis Alberto Moreno
«La Argentina es un receptor y un originador de dinero» en tránsito, destacó Manuel Orozco, investigador del FOMIN, durante una conferencia de prensa celebrada en un hotel porteño. En cuanto a los emigrados, el informe da cuenta que luego de la crisis de la convertibilidad, a fines de 2001, alrededor de 250.000 argentinos salieron del país, en su gran mayoría con destino a Estados Unidos, España, Italia e Israel.
«No creo que (los argentinos en Estados Unidos) lleguen a tantos, pero seguro que son muchos más que los 350.000 censados», agregó.
El FOMIN basó su estimaciones en los datos otorgados por las empresas de transferencia de dinero y bancos que participan del mercado de envío de fondos entre emigrados y que mueve u$s 55.000 millones anuales en Latinoamérica.
«Unos 25 millones de latinoamericanos y caribeños viven y trabajan fuera de sus países de origen, principalmente en naciones industrializadas con bajas tasas de natalidad y una creciente demanda de mano de obra», explica el FOMIN.
«Sin embargo, este fenómeno migratorio también se presenta en varias naciones de esta región, como entre la Argentina y sus vecinos de menores niveles de desarrollo económico», agrega el informe. La Argentina es, junto con Costa Rica y República Dominicana, una de las tres naciones latinoamericanas donde los inmigrantes efectúan importantes giros a sus países de origen.
Los paraguayos, con unos 400.000 habitantes, son el primer grupo migratorio en la Argentina y envían alrededor de u$s 196 millones al año a sus parientes en su país de origen. Sin embargo, los bolivianos, con 300.000 habitantes, son el grupo de mayor tradición de inmigración en la Argentina, y envían unos u$s 147 millones al altiplano.
Ante el elevado nivel de transacciones, y teniendo en cuenta que entre 80% y 85% de las remesas se utilizan para cubrir las necesidades básicas de quienes las reciben, el BID apunta a que cada vez sea menor el costo de intermediación financiero, así es mayor la proporción de dinero que queda en mano del destinatario, y alentar un proceso de bancarización.
«El hacer pasar las remesas por los bancos aumentaría la tasa de ahorro del país, y además, al no tener el dinero inmediatamente en efectivo, hay mayores posibilidades de generar ahorro individual», aseguró Sergio Bendixen, otro de los autores del informe.



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