10 de diciembre 2000 - 00:00

"Es una garantía y no hay que usarlo"

«El blindaje financiero es una bala de plata que no debe ser malgastada» y no debe esperarse que a partir de esta medida «haya soluciones mágicas» ya que «nada reemplazará al esfuerzo que debe realizar la sociedad». Las frases pertenecen al último informe de diciembre preparado por el Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), donde se analiza el escenario con que deberá contar la Argentina a partir de la ayuda por 30.000 millones de dólares que preparan los organismos internacionales. Según este informe, el equipo económico debería continuar teniendo en cuenta que «la prioridad debe ser reducir la prima de riesgo-país para restablecer el flujo voluntario de ingreso de capitales, que financie el crecimiento bajo la forma de inversión directa o préstamos». El IAEF critica «el relajamiento de las metas fiscales» que figuran en el presupuesto y que «blanquean las dificultades para cumplir con la Ley de Responsabilidad Fiscal en 2000». Para los economistas que elaboran este trabajo, era preferible «realizar un esfuerzo supremo por alcanzar la meta fiscal en 2001» que «modificarla para convalidar el incumplimiento».

Dentro del blindaje, el IAEF recomienda
utilizar la menor cantidad de dinero posible y sólo «cuando el mercado financiero internacional no se abra lo suficiente para la colocación de bonos o exija tasas desorbitantes», permitiendo «una sustitución de acreedor». Como factor positivo, el trabajo menciona que, a diferencia de otros países que también debieron recurrir a este tipo de ayuda financiera internacional, «la situación argentina es sensiblemente más sólida por el soporte monetario de la convertibilidad (100% de los pasivos monetarios del BCRA) más la liquidez del sistema bancario». A esto hay que sumar «un perfil de vencimientos de deuda pública que está sensiblemente mejor distribuido que el de países que han sufrido limitaciones a su acceso al mercado de deuda voluntaria».

En definitiva, para el IAEF, el blindaje financiero es una oportunidad única para que la Argentina termine de formar
«una reputación». El ideal sería que el país continúe financiándose en el mercado voluntario de deuda y que el blindaje quede como «una garantía a la cual no es necesario recurrir y que puede ser renovada en el tiempo o bien devuelta por el mismo hecho de no ser consumida».

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