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"Este lunes se producirá una verdadera prueba de fuego cuando abran los mercados y se vea cómo evoluciona la cotización del peso frente al dólar, si se mantiene en torno a los 3,20", dijo la economista María Laura Lanzeni, del Deutsche Bank Research.
Para la mayoría de analistas el nombre del ministro es relativamente, en estos momentos, un asunto de segundo orden. Mientras no se solucionen los problemas de fondo, como el aspecto político y el de los bancos, los expertos piensan que no cambiará mucho la situación en Argentina.
Los bancos comerciales más importantes de Alemania -Deutsche Bank, Bayerische Hypo-Vereinsbank, Dresdner Bank y Commerzbank-, acogieron positivamente también el acuerdo suscrito por los gobernadores de las provincias argentinas con el presidente Eduardo Duhalde, pero consideraron que el decálogo de medidas contenido en ese documento "es muy ambicioso" y no creen que pueda ser cumplido.
Los próximos pasos del ministro Lavagna, un prestigioso economista fervientemente inclinado a la promoción de la producción industrial, estarán centrados en "administrar" estas decisiones, implementarlas y encauzar las reformas, aprovechando su "buena entrada" en las provincias con un discurso poco ortodoxo.
"En realidad, aquí no hay nada nuevo, todo esto es lo que se ha venido tratando de conseguir hasta ahora, por eso somos muy pesimistas de que pueda cumplirse y menos en 30 días como ha anunciado el nuevo ministro", afirmó Oliver Stoenner, del Commerzbank.
Fue bien recibida también la información de que ha sido dejada de lado por el momento la idea de reintroducir el tipo de cambio fijo peso-dolar. El objetivo inmediato de mantener la cotización del dolar en torno a los 3 pesos "es por ahora una expresión de deseos".
Lo único positivo es que la llamada ley "antigoteo", para impedir una retirada masiva de los depósitos en los bancos, garantiza hasta cierto punto que no haya demasiada liquidez como para que la gente se lance descontroladamente a la compra de dólares.
Argentina necesita urgentemente inversiones para modernizar su envejecida tecnología, pero para alcanzar este objetivo es preciso que la situación se estabilice. La evolución de la crisis ha llevado al país sudamericano a convertirse en un mercado "nada atractivo para las inversiones".
Esto "nos hace pensar que Argentina va a permanecer por largo tiempo dependiendo de la ayuda del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial. De ahí que sea imperioso para ese país alcanzar un acuerdo con estos organismos multilaterales", señaló Stoenner.
Es posible que, debido a la necesidad de establecer una política económica fiscal coherente para alcanzar el acuerdo con el FMI, se produzcan algunos avances con el entendimiento logrado entre los gobernadores y el gobierno central, "pero no creemos que se produzcan con toda la amplitud que se ha declarado en el documento", indicó Guenter Koehne, del Dresdner Bank Lateinamerika.
Presionado por las tensiones sociales que lo sacuden y sometido a los cálculos que se plantean los políticos con sus ambiciones electorales, el país continúará siendo calificado por bastante tiempo como "de elevado riesgo" por los bancos alemanes.