Un dato negativo para la Argentina surgió del mercado ayer: la tasa a diez años del bono del Tesoro estadounidense trepó hasta 4,33% anual, su mayor nivel de los últimos cuatro meses, y se prevé que mantendrá tendencia alcista. Hasta ahora, Roberto Lavagna había tenido la fortuna de su lado, ya que apenas presentó los nuevos bonos que reemplazarán a los que hoy están en default el 1 de junio, las tasas en EE.UU. comenzaron a desplomarse. Mejoraba así la oferta a bonistas, que se hacía más atractiva con esos bajos rendimientos. Pero en paralelo con las demoras para lanzar la oferta se produjo desde hace diez días el empinamiento de tasas en EE.UU., tornándose más cara ahora la salida del default. Por propia impericia de Lavagna, cada día que pasa es más costoso el acuerdo con acreedores. Los mercados ya se anticipan a este nuevo escenario: los bonos emitidos tras la cesación de pagos fueron castigados ante un panorama de mayor incertidumbre, con caídas que desde la semana pasada superan 4%. Este encarecimiento de todo el proceso y las mayores dificultades para acordar con bonistas lo fundamentan.