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Con estas cifras, la recuperación del empleo se ubicó en el período por encima de la mejora de la economía, que entre octubre de 2004 y el mismo mes de este año marcó un crecimiento del 9,3 por ciento, según los datos del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE).
El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, reveló hoy en Casa de Gobierno el resultado de la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) que realiza esa cartera que arrojó una mejora anual del empleo en blanco del 10,3 por ciento en los cuatro aglomerador urbanos.
Estos índices "han marcado uno de los crecimientos más altos del empleo formal de los últimos tiempos", reseñó el ministro y constrató la caída en la subocupación de un millón de trabajadores en la década del '90, con la incorporación al empleo formal de dos millones y medio de personas desde 2003 a esta parte.
Para darle contexto numérico a esa afirmación, Tomada destacó que "más del 92 por ciento de la creación neta de empleo, es trabajo en blanco, trabajo registrado".
La mejora intermensual del 1,3 por ciento en noviembre es el mayor salto que registra este indicador desde agosto de 2001, cuando el Ministerio de Trabajo comenzó a difundir los resultados de la Encuesta de Indicadores Laborales.
La EIL es una estimación mensual del índice de empleo que generalmente anticipa la tendencia que mostrará el relevamiento que realiza trimestralmente el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
"Se está observando claramente una mejora en los niveles de empleo y de tipo de empleo, que es una fuerte preocupación del Gobierno", subrayó Tomada luego de reunirse con el presidente Néstor Kirchner para repasar la evolución de los indicadores.
El ministro adelantó además que, si en diciembre se mantiene el crecimiento de los últimos meses, el 2005 podría cerrar con la creación de 700.000 puestos de trabajo.
En la cartera laboral destacan que la mejora en los indicadores de empleo se explica en un 59 por ciento de los casos por la "expansión de la demanda" de los empresarios. En ese sentido, la encuesta que realiza el Ministerio revela que al mes de noviembre eran más las empresas que esperaban realizar nuevas incorporaciones o mantener su plantel en el próximo trimestre, que las que podrían expulsar personal.
Para el ministro "esto está mostrando una relación directa entre el crecimiento económico sostenido y el crecimiento de la industria y de la construcción con la generación de empleo, revirtiendo aquella tendencia que padecimos de crecimiento económico sin empleo".
Como contrapartida, Tomada detalló que "la causal de las bajas está sostenida en la renuncia del trabajador de un empleo para pasar a otro trabajo, en una dinámica diferente a todas las conocidas en los últimos tiempos".
Luego de una desaceleración el mes pasado, la construcción volvió a liderar en noviembre la demanda de mano de obra con un incremento del 4,1 por ciento frente al mes anterior y acumula así una fuerte expansión del 35,7 por ciento en el último año.
Por su parte, el empleo industrial registró un incremento de 1 por ciento en noviembre frente a octubre, y acumula un alza de 9,5 por ciento en un año; mientras que el sector comercio y servicios subió 1,2 por ciento en un mes y lleva 8,7 por ciento desde noviembre de 2004.
La EIL destaca que durante los últimos doce meses el empleo creció a un ritmo promedio mensual del 0,8 por ciento, dinámica que "se explica por la persistencia de altas tasas mensuales de incorporación de personal que fueron, en promedio, superiores al 3 por ciento".
En noviembre el Ministerio de Trabajo registró 41 incorporaciones por cada mil puestos de trabajo, con la particularidad de que la amplia mayoría de ellas, un 77 por ciento, se realizaron bajo la modalidad de contratación por tiempo indeterminado y el 21 por ciento con duración determinada.
El informe sostiene que durante el período de estudio, el 9,3 por ciento de las empresas del total de aglomerados relevados tenían puestos disponibles que buscaban activamente cubrir, de las cuales el 64 por ciento eran pymes.
Entre las vacantes, el 30 por ciento correspondían a empleados operativos, el 25 por ciento a técnicos, el 23 por ciento a obreros no calificados y el 22 por ciento restante a profesionales.