Los movimientos de
las tasas en los últimos
años en Europa y
Estados Unidos.
Mientras la Reserva
Federal ha mantenido
una política de subas,
el Banco Central
Europeo las había
conservado sin
cambios hasta ayer.
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El banco aumentó las tasas de interés a corto plazo a 2,25% con el fin de contener una inflación de 2,4% anual, por encima de 2% que está dispuesta a tolerar. El precio del dinero se había mantenido desde junio de 2003 a 2 por ciento, el nivel histórico más bajo.
Según Trichet, el debate previo a la decisión que tomó el consejo de gobierno fue «vivo, aunque unánime y con espíritu de equipo». Explicó que unos miembros se inclinaban por un mayor incremento (a 2,50%) y otros por no hacer cambios.
Por otra parte, la patronal y los sindicatos europeos UNICE coincidieron en señalar la fragilidad de la recuperación económica europea y recordaron que «las presiones inflacionarias domésticas probablemente seguirán contenidas, mientras que sigue habiendo importantes riesgos para un deterioro del crecimiento».
Uno de los primeros perjudicadospor la decisión de ayer fue el euro, que se debilitó más de un centavo contra el dólar y se ubicó a u$s 1,1695, tras asegurar Trichet que no se trataba de un ciclo de aumentos.
En cambio, y por el mismo motivo, las acciones europeas cerraron en sus máximos de varios años ayer por un alivio en el mercado, donde se temía que hubiera un agresivo programade ajuste monetario para recortar el gasto.
Pese a las declaraciones del presidente del BCE, se cree que la entidad volverá a aumentar las tasas en marzo próximo a 2,50% y probablemente lo haga nuevamente a fines de setiembre de ese año, de acuerdo con una encuesta realizada en Londres entre veinte economistas dedicados a las finanzas.
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