Lejos de haberse reducido pese a las cifras que mes a mes muestra la AFIP, la evasión impositiva está actualmente por encima de los niveles de 1998. A esa conclusión llegó un informe elaborado por Banco Río, que además sostiene que el nivel de gasto primario es «significativamente mayor» al registrado 7 años atrás en relación con el PBI.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El trabajo destaca que los ingresos del gobierno federal resultaron en 2005 equivalentes a 24% del PBI, cinco puntos por encima de 19% observado hace siete años. Claro que de ese total, 4,1 puntos corresponden a gravámenes que no existían en la década del 90: las retenciones y el impuesto al cheque. Entre ambos sumaron $ 21.800 millones.
De los impuestos existentes hace siete años, el único que tuvo una mejora es Ganancias, «que se expandió 2,1 puntos durante el período bajo análisis». Claro que en este caso -aclara el trabajo del Río- la base imponible fue incrementada durante el gobierno de Fernando de la Rúa, por lo que la comparación no es homogénea y juega a favor de la AFIP. Recién este año se produjo un cambio en el mínimo no imponible para el cobro del impuesto.
La evolución de los restantes impuestos resulta negativa en la comparación entre un período y otro, a pesar de los fuertes saltos de la recaudación. La pérdida de recaudación respecto del PBI llega en este caso a 1,2%.
El IVA, por ejemplo, tiene una disminución de 0,2% en la comparación, pasando de 6,8% de PBI en 1998 a 6,6% en 2005. Y las contribuciones a la seguridad social pasaron de 3,4% a 3,1%, lo que implica una reducción de 0,3%.
«Muy posiblemente esto contradiga incluso la percepción general que se tiene hoy sobre la evolución de la evasión impositiva, inferida a partir de la variación nominal de los impuestos», agrega el informe del departamento económico del Río. Los nuevos gravámenes, junto a la inflación, distorsionan las comparaciones respecto de cifras del período anterior a la devaluación.
Observaciones
A continuación, las observaciones del trabajo respecto de la evolución del gasto público:
El gasto primario del gobierno federal representó 20,2% del PBI en 2005, 2,1 puntos por encima de 18,1% registrado en 1998.
Este comportamiento se explica casi exclusivamente por el gasto discrecionaldel orden de 2,4% del PBI. Este concepto incluye transferencias discrecionales a provincias, como también transferencias al sector privado, especialmente para subsidiar las tarifas energéticas y el transporte.
En cambio, en 2005 los jubilados y pensionados vieron reducir sus retribuciones en 1,1 punto del PBI respecto de las transferencias que recibían siete años atrás. Y esto sucede aun después de los aumentos otorgados por el Poder Ejecutivo (el cálculo no incluye, claro está, el último que se implementó desde junio).
El crecimiento del gasto erosionó un tercio de la mejora de la recaudación. «Este fenómeno ha tenido lugar a pesar de la firme decisión gubernamental de reducir el gasto en transferencias a los jubilados y pensionados», concluye.
Dejá tu comentario