Semejante volatilidad justo el día en que Lula promovía el país ante decenas de inversores extranjeros en Suiza, Esa perspectiva asustó a los inversores, que contaban con una rápida reducción del costo del dinero para estimular el crecimiento de la economía nacional, que según distintos cálculos oficiales y privados debe tener este año una expansión de entre 3% y 4% tras el estancamiento de 2003.
Según los especialistas, la reacción de los mercados ayer fue exagerada porque la mayoría de las proyecciones apunta a que la tasa básica terminará el año situada entre 13,5% y 14%, y como todavía faltan 11 meses, no se justifica tanta alarma.
«Fue una reacción exagerada pero típica de momentos de nerviosismo como éste. Los fundamentos macroeconómicos del país siguen siendo sólidos», dijo un operador de la Bolsa paulista.
Como para justificar las preocupaciones del Banco Central, el Indice General de Precios del Mercado (IGP-M), de la prestigiosa Fundación Getulio Vargas, divulgado ayer, mostró que los precios mayoristas subieron en enero 0,88%, mientras que en diciembre pasado el aumento había sido de 0,61%. Para empeorar el panorama, el acta de la reunión del miércoles de la Reserva Federal de Estados Unidos sugirió que el aumento de los intereses en ese país, que todo el mundo esperaba para después de mitad de año, puede ocurrir antes, lo que ocasionaría una reducción del flujo de capitales hacia los países emergentes, pues los inversores optarían por poner su dinero en EE.UU.
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