El gobierno consiguió que el directorio del FMI se reúna y trate este viernes la refinanciación de u$s 1.000 millones que vencen hasta fin de año y que están en condiciones de ser prorrogables. Ya se descuenta que la aprobará, dado que el país emitió señales importantes para que eso ocurra. Mañana, Roberto Lavagna presentará en el Congreso el proyecto de Presupuesto 2005 que contempla un superávit primario de $ 13.000 millones, equivalente a 3% del PBI (con las provincias el superávit total será mayor a 4%). Aún más importantes son los datos que el ministro de Economía mostrará a legisladores sobre lo que ocurrirá en lo que resta del año. Se cerrará 2004 con un récord histórico de superávit primario: rondará los $ 18.000 millones, lo que equivale a 4,3% del PBI. La meta pactada con el FMI inicialmente era de 2,4%. Es cierto que esto se da con impuestos negativos para una economía normal, como lo son el del cheque y las retenciones a exportaciones. Pero no deja de ser una señal clave para el FMI. Hay además antecedentes que juegan a favor: a principios de 2002, aun cuando se adoptaban medidas anti-FMI como la pesificación, la cesación de pagos y se rompía con las privatizadas, el organismo aceptó refinanciar vencimientos al país como los u$s 1.000 millones que vencen hasta fin de año. Está también el compromiso de pagarle u$s 1.400 millones que no eran prorrogables. Gana tiempo el gobierno, pero no mucho: deberá mostrar antes de enero un arreglo con la mayoría de los acreedores para que vuelva a tener un programa con el FMI.
Esta fecha no es antojadiza. Cae apenas 72 horas antes de un pago de u$s 300 millones que ahora sería refinanciado. Por lo tanto, la del viernes era la última reunión posible para obtener esta postergación.
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