La Federación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (Fecovita) lanzó recientemente con gran éxito el primer Fideicomiso Financiero con destino social inclusivo, que permite a los productores de las cooperativas asociadas acceder a insumos agrícolas con mejores precios y con una financiación más barata. Así, la entidad busca ayudar a sus asociados a mejorar su competitividad, con el objetivo de ganar rentabilidad y aumentar las exportaciones del sector.
Sobre este y otros puntos, Ámbito dialogó con Juan Rodríguez, gerente general de Fecovita.
Periodista: ¿En qué consiste el nuevo fideicomiso que lanzaron?
Juan Rodríguez: Es el primer fideicomiso regional y de la actividad declarado como bono social por la Comisión Nacional de Valores. Esto hace que los inversores se interesen en él y suba la calidad de la inversión. La suscripción superó cuatro veces lo que fue la primera emisión. En esta serie fueron 3 millones de dólares. El total calificado por la CNV es hasta 30 millones.
P: ¿Ya están pensando en emitir la segunda serie?
J.R: La respuesta superó nuestras expectativas más optimistas. Y eso nos hizo entusiasmar. Y ya estamos preparando la siguiente serie para el primer cuatrimestre de 2021 para apalancar el ciclo vitivinícola que empieza en febrero con la cosecha y termina con los vinos descubados el primero de mayo. No tenemos una fecha exacta pero esa es la intención.
P: ¿Cómo funciona?
J.R: Pusimos en fideicomiso la facturación en dólares de toda la exportación del jugo de uva concentrado. Se cobra y se liquida al dólar liquidación del momento de pago. Tuvo muy buena aceptación. Hubo una sobreoferta que ayudó a que saliera a cotización de dólar liquidación y tasa cero. La tasa se fue mejorando, ya que tenía un techo de 3% en dólares, pero el fuerte interés de los inversores hizo que el 100% de la emisión se adjudicara a tasa cero en el prorrateo.
P: ¿Cómo manejan el fondeo?
J.R: Todo lo que se obtiene en la emisión está destinado en esta primera etapa a compra conjunta de insumos agrícolas que le permiten a los productores ser mucho más competitivos. La CNV hizo toda la verificación para asegurar que el destino y la aplicación de este tipo de fondeo va a pequeños y medianos productores que son a los que nosotros llegamos colocándoles sus productos. La vitivinicultura tiene pequeños y medianos productores que en un 50% tienen menos de 25 hectáreas. Es nuestra masa societaria. Estamos buscando alternativas de financiamiento para que el insumo llegue de la forma más competitiva al productor que no va mucho al banco y le cuesta ordenarse administrativamente, y en eso también lo ayudamos. Que tenga el mejor precio en el insumo y la mejor tasa de financiación.
P: ¿Los productores tienen acceso al crédito bancario?
J.R: Las tasas bancarias están altas. Además, el productor primario está permanentemente trabajando y es difícil que pueda estar haciendo trámites. A través del sistema, logramos no sólo esto con insumos agrícolas, sino también insumos enológicos para la cooperativa, y toda la cosecha que hace el grupo de productores asociados a Fecovita lo hace con financiamiento que se saca o a través nuestro o a través de los bancos con el paraguas nuestro. Así se financia toda la cosecha, que es tan importante que lleva entre 25 y 30 por ciento de la producción anual el desembolso en cosecha. Además es una actividad intensiva en el uso de mano de obra por eso es muy importante no sólo la financiación a bajo costo sino también la oportunidad de la financiación. Porque una vez que maduró el fruto hay que elaborarlo. No se puede guardar. Por eso es tan importante el plazo.
P: ¿Cómo está la situación del sector vitivinícola?
J.R: El mercado interno ha aumentado su consumo, que venía bastante debilitado. Estar más en casa por la pandemia hizo volver a la mesa familiar y allí se volvió a la tradición de consumir vino al mediodía. Aumentó en la franja de precio medio, no en el más bajo. El mercado se empezó a recuperar desde este año. El 2019 fue un año muy duro para el productor, porque veníamos de una cosecha excedentaria y la industria ajustó los precios hacia abajo. Un productor nominalmente cobraba el mismo precio por el vino a granel en diciembre de 2016 que en diciembre de 2018, en dos años con la inflación era muy difícil tener una producción sustentable. Y eso se agravó en 2019. Eso hizo que la cosecha 2020 tal vez fuera un poco más escasa, eso hizo recuperar los precios y además se tonificó la industria por la recuperación en el consumo. Realmente lo vemos con optimismo porque creemos que se va a mantener. Hay que cuidar al consumidor interno y externo porque además la vitivinicultura argentina hoy depende en litros casi la mitad del mercado interno y la otra mitad del externo. En la década de los 80 era mercado interno exclusivamente. Eso cambió. Creo que es auspicioso.
P: ¿Qué rol desempeñan las exportaciones?
J.R: Las exportaciones de granel y mosto están dentro del promedio de los últimos años, sobre todo en mosto que se mantiene constante, en torno de las 140.000 toneladas. Y Argentina es un muy buen proveedor de jugo de uva concentrado y además tiene muy buena calidad porque califica en los estándares internacionales. Y el vino a granel tuvo un pico mucho más fuerte en el 2019 quizás por precios de mercado interno y se estabilizó. Somos optimistas porque se va a dar ese granel que no es de oportunidad sino que se mantiene constante. Y lo destacamos porque el mercado internacional, casi 40% del vino que se consumo fuera de los países productores se consumo fraccionado en destino. Por ejemplo, en Gran Bretaña están fraccionando con productos nuestros.
P: ¿Exportar más sería el gran desafío actual del sector?
J.R: El mercado argentino necesita exportar un 50 por ciento, por lo cual, tenemos que tener una producción muy competitiva, porque la vitivinicultura dejó de ser un negocio sólo de mercado interno, y lo tiene que ser también a nivel internacional. A lograr esto apunta nuestro sistema de financiamiento. Para que el productor sea más fuerte y tenga más rentabilidad. A nivel internacional también se han venido recuperando valores. En nuestro caso, crecimos en las exportaciones de graneles y mostos, ocupando los primeros lugares como exportadores de Argentina. Y también el mercado del vino fraccionado está creciendo. Somos un país productor de mucha calidad, que está en estándares internacionales muy buenos. Mejorando la competitividad y quizás los acuerdos comerciales, que es lo que más nos cuesta revertir con los países de la competencia, seríamos realmente mucho más competitivos.
P: ¿Exportar botellas es más complicado que granel?
J.R: El vino embotellado juega con casi 200 millones de litros en el negocio exportador. Y es un poco más complicado porque hay que hacer marca, hay que instalarse y defender los mercados, con un costo adicional de publicidad, marketing. Pero se ganaron muchos mercados de prestigio. El Malbec argentino abrió muchas puertas. El mayor valor agregado y rentabilidad que puede tener la industria es con el fraccionado, tanto a nivel local como a nivel internacional. Y es por eso que Fecovita fracciona de sus productores el ciento por ciento del producto. Por eso decimos que es del productor a la mesa, y por eso defendemos marca y fraccionamiento propio.
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