Periodista: El FMI rebajó por tercera vez las proyecciones de crecimiento mundial; Wall Mart avisa que tiene que moderar sus precios porque el consumidor gasta más en alimentos y debe recortar sí o sí en otros renglones; Shopify despide el 10% de su personal por el enfriamiento del comercio online. Pero nadie espera que la Fed se compadezca. Marcha otra suba de 75 puntos base al final de su mitin, ¿o no?
Gordon Gekko: Usted lo ha dicho. Y, mucho antes, Bullard, Waller, Daly, Bostic y Mester lo dieron a entender.
P.: ¿No se podría rebajar la dosis a medio punto?
G.G.: Se podría, pero no es la intención. No figuró en la comunicación, no entró tampoco en el candelero de las especulaciones.
P.: A diferencia de la variante de una suba directa de un punto.
G.G.: La idea de gatillar 100 puntos base entró por la ventana después del mal número de inflación de junio. Una reacción en caliente.
P.: Así se gestó idea de aplicar el primer salto calibre 75 pbs.
G.G.: Correcto. Pero la comunicación oficial le puso paños fríos a una iniciativa tan intensa. Los halcones más duros -Waller y Bullard- se ocuparon de desaconsejarla. Sin dudar, de inmediato.
P.: Demos pues los 75 bps por sentado. ¿Y qué vendrá después?
G.G.: Un nuevo capítulo de la saga. De distinta naturaleza. Amén de lo que sean las condiciones del entorno. La economía se debilita deprisa. En todas partes. Así como los bancos centrales descargan su artillería al unísono (con leves excepciones). Comenzará una etapa diferente.
P.: ¿Por qué?
G.G.: Con una tasa en 2,50% la Fed pisa por fin terreno que considera neutral. Deja de estar en off-side evidente.
P.: ¿Ya no corre a la inflación de atrás, quiere decir? La última medición de los precios al consumidor arrojó un avance interanual de 9,1%.
G.G.: La Fed ansió todo el año arribar a 2,50%. Lo hubiera hecho de manera instantánea si no fuese imprudente. Apuró el paso, apeló a subas de calibre creciente, y finalmente llegó. No se rompió nada. Lo cual es una proeza que nadie celebra pero que es de lo más importante. La tasa en sí misma puede parecer muy baja, y nadie espera que sea la estación terminal de la suba en curso. Pero el consenso dentro de la Fed es que se trata de un valor de equilibrio de largo plazo.
P.: Pero la tasa, en el corto plazo, va a seguir escalando. Quizás un punto completo más antes que termine el año. ¿O no lo ve así?
G.G.: 3,5% es lo que descuentan los futuros como escenario más probable. Hoy ven 3,75% como el techo a fin de año con una probabilidad de 90%.
P.: ¿Y entonces por qué es tan especial el umbral de 2,50%?
G.G.: Porque la política puede volver a ser más dependiente de la data; y de toda la data, no solamente de la inflación.
P.: En algún momento, antes de las sorpresas desagradables de la inflación IPC de mayo y junio, Raphael Bostic llegó a hablar de la idea de un recreo y de suspender la suba de tasas hasta noviembre. ¿Vuelve un escenario así?
G.G.: Con estos números de inflación y empleo, no. Se preferirá bajar la dosis a medio punto pero no cortar la inyección. Los mercados muestran una gran tolerancia y reclaman que la Fed continúe con la faena. Que la inflación se rinda sin condiciones es también de su interés.
P.: ¿Y si la data nos revela que el PBI no solo cayó en el primer trimestre sino que repitió un traspié en el segundo?
G.G.: La clave son las ventas finales y no tanto la producción. Si el consumidor tira la toalla, la Fed podrá relajarse. Querrá ver el impacto en la inflación, por supuesto, pero moderará la cadencia de la suba hasta que la evidencia de precios en calma sea concluyente.
P.: ¿Esa es la señal que arroja el balance de Walmart?
G.G.: Pasaron tres meses desde que la cadena nos dio la primer noticia de que la sensibilidad precio del consumidor se había erizado, y que ello afectaba sus márgenes de ganancias. Y la situación se profundizó. No es un dato aislado. La compañía responde por 10% de las ventas minoristas (ex autos y autopartes) de los EE.UU. De a poco, la Fed completa el rompecabezas. Fíjese que la curva larga de bonos se hundió por debajo de 3% nuevamente. La tasa de diez años ronda 2,75%. Con los titulares de inflación en 9,1%, la tasa larga se ubica a solo un cuarto de punto de la tasa neutral de fed funds, 2,50%. Los bonos ya ven el final feliz de la película. Pero para que ello ocurra como se lo imaginan, la Fed tendrá que seguir en la brega. Y hasta pecar en exceso para asegurarse el éxito, aunque después haya que rebobinar.
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