Finalmente, la automotriz Ford le dio el gusto al gobierno y confirmó ayer una inversión de $ 500 millones para la renovación de los modelos que produce la planta de General Pacheco. La noticia no es nueva: desde hace varios meses se sabía que a la filial local le habían asignado la fabricación de los sucesores del modelo Focus y la pick-up Ranger.
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Pero las autoridades de la compañía se resistían a concretar el anuncio porque mantenían con el gobierno de Néstor Kirchner una disputa sobre impuestos. El Ministerio de Economía (cuando aún lo ocupaba Felisa Miceli) le trababa a la terminal la devolución del IVA técnico por unos u$s 20 millones, que la empresa quería utilizar para financiar parte de la inversión.
Sin dudas, la compañía no requería esos fondos para concretar el proyecto, pero la puja llegó a un nivel tal, que se convirtió en una cuestión de principios.
Como no se destrababa el tema, Ford no quería darle al gobierno la posibilidad de sumar políticamente el anuncio de una nueva inversión. Sin embargo, en la planta bonaerense se trabaja a ritmo sostenido para los dos proyectos: el Focus III y la nueva Ranger para 2009.
Con la llegada de Miguel Peirano al Ministerio -un hombre próximo a la industria automotriz-, el clima cambió y se dieron señales para que la empresa recibiera esos fondos. De ahí, al anuncio había un solo paso.
Así fue como anoche Kirchner recibió a los directivos de la automotriz, quienes le brindaron detalles de la producción de los dos modelos que serán vendidos en el mercado interno y exportados a toda América latina. Para eso la empresa aumentó la capacidad de producción de la planta a 380 unidades diarias, lo que implicó la incorporación de 220 trabajadores. A la reunión con Kirchner y Peirano concurrieron Dominic Di Marco, presidente de Ford Sudamérica; Marcos Oliveira, responsable para el Mercosur; y Enrique Alemañy, titular de la filial argentina.
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