11 de mayo 2021 - 00:01

Credencial: "Falta un incentivo fiscal para que se consolide el uso de billetera virtual"

El gerente de marketing y nuevos negocios además destacó que cuando se regule el mercado fintech en la Argentina "muchas van a quedar en el camino", como pasó en México.

Diagnóstico. Jorge Larravide, gerente de Marketing de Credencial. 

Diagnóstico. Jorge Larravide, gerente de Marketing de Credencial. 

Credencial es una marca de larga trayectoria en el mercado financiero argentino. Varias generaciones de argentinos fueron usuarios habituales de su tarjeta de crédito. Sin embargo, en los últimos años la compañía ingresó en un proceso de internacionalización y renovación de su modelo de negocio que la llevó concentrar su atención fuera de las fronteras nacionales. Así fue como México y varios países de América Central (Panamá, Honduras y Guatemala, entre otros) se transformaron en sus principales geografías para la generación de ingresos.

Ahora, aprovechando que la pandemia amplió el uso del comercio electrónico y los pagos digitales, decidió volver a hacer foco en el país con una nueva oferta de productos centrados en el segmento fintech, capitalizando su experiencia en el exterior.

“En México hay un desarrollo del universo fintech que está más avanzado que en Argentina, sobre todo en lo que hace a la regulación. Apenas un 10% de todas las fintech que había en México logró recibir su certificación para operar casi como bancos digitales, si bien eso no impidió que algunas continúen ofreciendo cierto tipo de servicios específicos. Probablemente es lo que sucederá en Argentina en algún momento. Hoy florecen muchos proyectos de fintech, pero algunas tendrán que madurar y completar lo que les falta, y otras quedarán en el camino”, explicó en diálogo con Ámbito Jorge Larravide, gerente de Marketing y Nuevos Negocios de Credencial Processing.

Respecto del auge de los medios de pago digitales en el país, Larravide destacó: “En ese diagnóstico coinciden todos los reportes de Link, Prisma, Mercado Pago. Nada contradice estos datos. Hay más pagos digitales y menos en efectivo. Hay menos extracciones de efectivo en cajeros automáticos. Hay más comercio electrónico. En 2020 se abrieron 9 millones de cajas de ahorro en pesos y nuevas tarjetas de débito justamente para hacer pagos digitales”.

En este marco, Larravide también destacó el uso cada vez más frecuente de las billeteras digitales. “Se está viendo una gran iniciativa por incentivar su uso. Hay promociones y descuentos de hasta 40%, que son muy beneficiosas para los usuarios”, comentó.

En este punto añadió: “La pata que sigue faltando para consolidar el uso de las billeteras digitales es el incentivo fiscal, aunque no parece ser este el momento. La devolución del IVA, por ejemplo, quedó restringida y acotada hace ya varios años a jubilados que cobran la mínima y beneficiarios de planes sociales. Antes lo tenían todas las compras con tarjeta de débito. Tal vez en algún momento también se podría eliminar el impuesto a los débito y créditos, porque en defitiva lo que más promovería el uso del dinero digital es que las operaciones que tengan un incentivo fiscal y no un impuesto”.

En este contexto, Credencial Processing busca recuperar presencia y negocios en territorio nacional enfocándose sobre todo en el nuevo fenómeno fintech, sin resignar sus servicios tradicionales de procesamiento de tarjetas de crédito que tiene entre sus clientes a los grandes bancos de la región. Administra un negocio de 14 millones de tarjetas en 15 países, con 80 millones de transacciones mensuales por un total de unos u$s1.000 millones.

“Lo más importante que estamos desarrollando ahora es un servicio para las fintech, que llamamos “Payment as a Service”, que es básicamente dar llave en mano un servicio a alguien que está haciendo un proyecto de base tecnológica y que va a necesitar un medio de pago para cobrar”, detalla Larravide.

“El espíritu de nuestra propuesta es similar al del open banking, ya que conectamos a todos los actores del mercado para proveer a una fintech de los servicios que necesite para operar. Evita que cada empresa tenga que duplicar esfuerzos para hacer lo mismo que hacen ya hacen otros; se paga a cada actor por su servicios pero es mejor que asumir el costo de desarrollar algo que ya existe”, añadió.

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