Las mejoras en el nivel de actividad en los Estados Unidos y la aplicación de mejores políticas en la zona euro en respuesta a la crisis que afecta al Viejo Continente, "han reducido la amenaza de una pronunciada desaceleración global". En consecuencia, el organismo multilateral espera que el grueso de los países desarrollados siga experimentando una recuperación débil, en tanto que para los emergentes y en desarrollo se espera un ritmo relativamente sólido.
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El FMI, sin embargo, es cauto ya que advierte que los recientes avances son "muy frágiles" y, en consecuencia, alienta a que los políticos continúen con la implementación de los cambios fundamentales que son necesarios para alcanzar un crecimiento saludable en el mediano plazo.
El crecimiento mundial se reduciría en medio punto, pasando de 4% en 2011 a cerca de 3,5% en el año en curso. No obstante, se espera una posterior reaceleración durante el curso de 2012 que vuelva a ubicar el crecimiento del planeta en 4% en 2013.
Para la zona del Euro se proyecta una "recesión suave" como resultado de la crisis de la duda soberana, de la falta de confianza, del desapalancamiento de los bancos y por el impacto de la consolidación fiscal. Con el lastre de Europa, las economías desarrolladas, en su conjunto, tendrían un avance "decepcionante" con un crecimiento de sólo 1,5% en el año en curso y 2% en 2013.
En este contexto, el FMI anticipa que probablemente la generación de empleo en los desarrollados progrese muy lentamente haciendo necesaria la aplicación de políticas de apoyo por parte de los gobiernos.
Para las economías emergentes y en desarrollo se anticipa una desaceleración en la tasa de crecimiento del PBI que pasaría de 6,25% en 2011 a 5,75% en el año en curso, pero con un nuevo repunte a 6% en 2013.
El programa de operaciones de refinanciación a tres años del Banco Central Europeo, los programas de ajuste fiscal ambiciosos y el lanzamiento de reformas importantes en el mercado laboral y de productos ayudaron a estabilizar las condiciones en la eurozona. Empero, el Fondo señala que esto no ha sido suficiente como para despejar las preocupaciones.
En el otro lado del Atlántico, el Fondo evalúa que la extensión de beneficios impositivos sobre las nóminas salariales y los beneficios para los desocupados impidieron un endurecimiento fiscal abrupto que hubiera dañado a la economía de los Estados Unidos.
En general, el FMI considera que los países desarrollados han hecho progresos para mejorar la situación fiscal, en tanto que los países en desarrollo continúan beneficiándose por la implementación de acertadas políticas que realizaron en el pasado. Pero el organismo advierte que sin nuevas acciones, los problemas pueden fácilmente estallar de nuevo en la zona euro y la política fiscal puede volverse muy rígida en los Estados Unidos en 2013.
• El precio del petróleo
La preocupación más inmediata del Fondo es una nueva escalada en la crisis de la eurozona que dispare una huida generalizada de los activos de riesgo, con consecuencias negativas en el nivel de actividad - en este escenario, el orden global y en la eurozona la producción podría caer 2 y 3,5%, respectivamente, con relación a las proyecciones del Fondo -. Sin embargo, Latinoamérica sentiría en menor medida un impacto de esta naturaleza, con una reducción potencial del producto regional de 0,7% sobre el escenario base que proyecta el FMI.
Otro motivo de inquietud es la posibilidad de fuertes incrementos en los precios del petróleo, como consecuencia de la incertidumbre geopolítica. Las mediciones del Fondo arrojan que una suba de cerca de 50% en los precios del crudo reduciría la producción mundial en cerca de 1,25%.
Otros riesgos pasan por la posibilidad de políticas macroeconómicas demasiado rígidas que podrían llevar a economías desarrolladas a una sostenida deflación o a períodos prolongados de muy baja actividad. Adicionalmente, se encuentra latente el peligro de una disrupción en el mercado de bonos y divisas como resultado de elevados déficits y niveles de deuda en Japón y los Estados Unidos y la posibilidad de desaceleraciones rápidas en el ritmo de crecimiento de determinadas economías emergentes.
El Fondo también deja abierta la puerta a un crecimiento mejor al proyectado si las políticas a aplicarse mejoran, si se relajaran las condiciones financieras o si cedieran las tensiones geopolíticas.
En perspectiva, el FMI considera que el desafío para la mayor parte de las economías desarrolladas pasa por superar el débil crecimiento que se proyecta a mediano plazo. Y para ello considera que es fundamental introducir reformas en el sector financiero, avanzar en la consolidación fiscal e introducir reformas estructurales que estimulen la producción.
En cuanto a los países emergentes y en desarrollo, el Fondo señala que continúan siendo beneficiados en general por la aplicación de adecuadas políticas macroeconómicas, pero advierte que han ido creciendo algunas vulnerabilidades. Al respecto, sostiene que en la mayoría de las economías de este grupo, el crédito no puede continuar expandiéndose al actual ritmo sin correr riesgos en la calidad de los préstamos bancarios.
Otro punto que señala es que difícilmente continúe el elevado ritmo de crecimiento experimentado por los precios de las materias primas en la última década.
El principal desafío en el corto plazo para estos países consiste en calibrar políticas que contemplen los significativos riesgos que existen por posibles inconvenientes en los países desarrollados, y teniendo en cuenta al mismo tiempo las presiones por sobrecalentamiento de sus economías derivadas del elevado ritmo de actividad, del alto crecimiento del crédito, la volatilidad de los capitales, los elevados precios de las materias primas y los renovados riesgos de inflación.
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